Islas Diómedes | Viajar en el tiempo a través de la frontera del fin del mundo

Existe un lugar en el mar de Bering, donde el mundo se acaba y comienza de nuevo. Allí, los dos lugares más lejanos del mundo se convierten en cercanos, y bastan tan solo unas cuantas horas para acortar un viaje que normalmente, podría llevar días.

Islas Diómedes

Se trata del estrecho de Bering, una franja de océano que se encuentra habitada por las Islas Diomedes y que marca la frontera entre Asia y América.

Islas Diómedes

En la antigüedad, fue por este paso que los habitantes de Rusia consiguieron llegar hasta Alaska y algunas décadas atrás, también se convirtió en uno de los escenarios más tensos durante la Guerra Fría.

Islas Diómedes

El conjunto de islotes se haya conformado por la isla Diomedes Mayor, Imaqliq, Nunarbuk o Ratmanov, que son parte de la Federación Rusa. Por otra parte, Diómedes Menor, Krusenstern o Inaliq son parte de los Estados Unidos. Dichas formaciones se encuentran tan solo a 3,7 kilómetros de distancia.

Islas Diómedes

Es tan poco, que en invierno basta con esperar a que el agua se congele para pasar caminando tranquilamente de una frontera a la otra.

Islas Diómedes

Por si esto no fuera fascinante, hay que decir que en este simple trayecto uno es capaz literalmente de “viajar en el tiempo”. Y es que a pesar de su cercanía, el huso horario a partir de las Islas Diomedes cambia considerablemente entre Asia y América, al encontrarse justo en la línea internacional del cambio de fecha, que hace que existan 21 horas de diferencia entre ambos lados.

Islas Diómedes

Esto quiere decir que si fuera Año Nuevo, uno podía estar celebrando la festividad en la isla Diomedes Mayor, trasladarse a la Diomedes Menor para pasar la noche y volver a revivir el comienzo de año.

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Si bien podría construirse algún túnel o carretera en este lugar, las tensiones políticas y burocráticas lo han impedido hasta el momento.

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