Japonesas emigran a México y Argentina en búsqueda de mejores hombres

El amor, la manera de relacionarse con los demás y la educación de una persona son absolutamente un reflejo de la sociedad donde se han desarrollado, en este sentido el papel de la mujer varía mucho entre lo que son las sociedades orientales y occidentales, es por eso que durante finales del siglo XX y principios del siglo XXI hemos visto un crecimiento de la migración hacía países de cultura occidental, ya que en ellos las mujeres tienen un papel mucho más protagónico que en las sociedades orientales.
Japonesas emigran a Latinoamérica en búsqueda de mejores hombres

Por eso sorprendió al mundo occidental enterarse que las mujeres japonesas estaban emigrando de su país porque los hombres de su país no las satisfacen.

Los principales argumentos – recogidos de una encuesta a varias de estas mujeres – es alegar que se encuentran cansadas de los hombres de Japón, a su parecer se volvió aburrido que “sean todos casi iguales, carecen de sentido del humor y lo más importante, se sienten insatisfechas en sus relaciones”, debemos recordar que Japón tiene una cultura muy tradicional, donde los roles de mujeres y hombres se encuentran previamente establecidos por la sociedad y reforzados por los habitantes, por eso muchas mujeres cumplen únicamente labores hogareñas o determinados trabajos en el ámbito laboral, mientras que la guía de la familia recae en el hombre.

La actitud sumisa de los hombres ante los planteamientos sociales hace que sus mujeres deban someterse a su autoridad, y con la internacionalización que ha producido el internet en el mundo estas mujeres se han quitado la venda de los ojos. Por eso han decidido comenzar una nueva vida en otros continentes, donde tienen más posibilidad de encontrar un compañero sentimental que las vea como una igual y no como una súbdita.

Japonesas emigran a Latinoamérica en búsqueda de mejores hombres

Los países preferidos para emprender esta aventura son México y Argentina, y esto se debe a que las japonesas creen que los hombres de dichos lugares son más atractivos que los japoneses. Aun así queda una interrogante en el aire, ¿vienen solo a experimentar otros sabores o a enamorarse de verdad?

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