¿Por qué el tiempo vuela cuando nos divertimos y se detiene cuando nos aburrimos?

Pocas cosas son más fastidiosas que el esperar a que el reloj avance cuando estamos en un lugar que no nos gusta, o hacemos una tarea que parece interminable. Por el contrario, es desolador pensar en lo poco que alcance el tiempo cada vez que estamos haciendo algo que nos encanta, ¿a qué se debe esto? ¿Será que el reloj tiene un silencioso complot en contra nuestra?

¿Por qué el tiempo vuela cuando nos divertimos y se detiene cuando nos aburrimos?

No es más que una cuestión de percepción personal.

Con ayuda de la tecnología, hemos podido disfrutar de métodos cada vez más sofisticados y exactos para medir el tiempo, pero eso no quita que todos nosotros contemos con nuestro propio reloj interno, el cual establece un ritmo circadiano para las 24 horas del día.

Increíblemente, hay científicos que afirman que podríamos contar no solo con uno, sino con varios en función de lo que estemos haciendo.

Durante 1999, el doctor Jonathan Crystal llevó a cabo un experimento para demostrarlo:

“Si pensamos en el tiempo, encontraremos que es una cualidad que impregna todas nuestras conductas. El tiempo es parte de la coordinación del movimiento, la producción del habla e incluso determina cuándo comemos y cuándo dormimos”, afirmó.

Esto también ha llevado a la conclusión de que el cerebro, si bien pone a trabajar todas sus regiones a tiempo completo para cumplir con la rutina, cuenta con áreas que están “especializadas” en tareas específicas.

Así, si eres una persona que disfruta mucho pintar o a la que le encanta hacer ejercicio, te concentrarás sin esfuerzo en hacer dichas actividades y parecerá que el tiempo se pasa volando. Pero quizá necesites un poco más de esfuerzo si quieres hacer algo que no te gusta tanto, como estudiar matemáticas o llenar un informe interminable.

La distorsión del tiempo también se puede ver afectada por factores como el consumo de drogas.

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