10 diferencias entre las madres de México y las del mundo

Madres, ¿qué haríamos sin ellas? No cabe ninguna duda cuánto las necesitamos y queremos, a pesar de que en México, tengan algunas peculiaridades que más de una vez nos hayan metido en apuros.

Si no nos crees, espera a leer estas situaciones y tal vez al final de este artículo, te encuentres concordando con nosotros.

1.- Su capacidad para argumentar. Cualquier madre del mundo podrá encontrar razones para impedir que sus hijos le lleven la contraria… pero una madre mexicana no los necesita. Le basta con decir: “¡por qué soy tu madre y te callas!”

2.- Su alegría por saber de los hijos. Toda madre en el planeta se pone feliz cuando recibe una llamada de sus retoños… excepto la de México. Ella les reclama precisamente por qué no la llaman nunca (aunque sí lo hagan).

3.- Sus amenazas. Las madres en el mundo piensan que basta con negarles a sus hijos el permiso de salir a jugar… la madre mexicana va más allá, y manipuladoramente, amenaza con pasarle el reporte a los Reyes Magos o Santa Claus.

4.- Sus castigos. Los regaños, el “te quedas parado en ese rincón a pensar en lo que hiciste” o confiscar juguetes, son algunos métodos comunes entre las mamás del mundo… a la madre mexicana le basta con ir a buscar la chancla.

5.- Su capacidad de reconocer los errores. Es regla general que en cualquier sitio del mundo, una madre sepa aceptar que se equivocó… pero no en México, donde las mamás la embarran y todavía regañan a sus hijos, como si ellos tuvieran la culpa.

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6.- Su necesidad de alimentar. Todas las madres se preocupan de empacar el almuerzo para que sus hijos coman bien en la escuela… pero las mexicanas les llenan las loncheras hasta el tope, como si se fueran de excursión todos los días.

7.- Su consuelo ante los problemas. Cuando los niños de otras partes se espantan por algún evento, sus mamás los consuelan con palabras y gestos afectuosos… pero las mexicanas saben que no hay nada mejor que “un bolillo para el susto”.

8.- Su preocupación. Si los pequeños llegan tarde, si se tropezaron o tuvieron un problema, sus mamás naturalmente que se preocupan… ¡pero las mexicanas se quedan con el Jesús en la boca!

9.- Su paciencia. En otros países, una madre le daría un ultimátum a sus para que reflexionen mejor sobre su conducta… una madre en México solo tiene que contar hasta tres, y cuando el conteo se acabe, nadie querrá saber que va a pasar.

10.- Su reacción ante la palabra de sus hijos. Si ellos dicen que la sopa sabe raro, las madres del mundo inmediatamente se pondrán a revisar los ingredientes… pero las mexicanas, solo dirán que se dejen de payasadas, les interrogarán para ver si comieron porquerías en la calle y ya de última, les darán una Sal de Uvas, no muy convencidas.

Con todo y esto, no podemos negar que las adoramos por su manera única de ser, ¡así que vivan las madres de México!

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