La gente creía que la casa estaba maldita por el hedor que salía, pero solo una mujer conocía la verdad detrás de la supuesta maldición

Luego de 20 años de matrimonio Jake decidió dejar a su esposa por su joven secretaria. Su nueva novia estaba muy ansiosa por vivir en la gran casa de Jake, a quien le iba muy bien en cuestiones económicas.

Gracias a que los abogados de Jake eran muy despiadados y buenos en su trabajo, él ganó y se quedó casi todo, dejando a su ex esposa Edith con muy pocas cosas y una cantidad de dinero algo reducida.

La gente creía que la casa estaba maldita por el hedor que salía, pero solo una mujer conocía la verdad detrás de la supuesta maldición

Así, Jake le dio a Edith 3 días para recoger todas sus cosas y salir de la casa en la que habían compartido tantos recuerdos. Ella empacó sus cosas, al segundo día llegó la empresa de mudanza y al tercer día se sentó por última vez en su habitación favorita: un salón bastante grande y hermoso. Encendió las velas, puso música, preparó un gran banquete de camarones, caviar y sacó una botella de su mejor champán.

Cuando terminó de cenar, pasó por todas las habitaciones y rellenó las barras de las cortinas con el resto de los camarones y el caviar que le quedó. Limpió la cocina y se fue de la casa.

Jake llegó a su casa con su nueva pareja. Los primeros días todo marchó bien. Pero después de un tiempo, un olor a podrido comenzó a llenar toda la casa. Intentaron limpiar pisos, paredes y techo a fondo, pero nada podía deshacerse de ese olor a muerte. Incluso contrataron a unos exterminadores que bañaron toda la casa, pero nada podía funcionar

Con el paso del tiempo ya nadie quería entrar a la casa, ni Jake ni su novia. Incluso la quisieron vender a un precio reducido, pero nadie quería vivir con esa peste que se había multiplicado.

Meses después su ex esposa apareció para saber cómo estaban, por lo que se enteró que les estaba yendo muy mal, que no podían vivir en la casa por un horrible olor. Así que ella aprovechó y le dijo a su ex esposo que ella estaba dispuesta a quedarse con la casa a cambio de que él le disminuyera la petición de manutención.

Acepto con la condición de que firmara el contrato ese mismo día, algo que ella hizo para comprar su casa a un valor 10 veces más barato.

Unos cuantos días después, Jake y su nueva pareja veían como la mudanza se llevaban todo de la casa, incluso las cortinas apestosas.

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