25 cosas increíbles de Japón que quizás no sabías

1. Los insultos más fuertes en japonés serían nuestro equivalente a “tonto” o “idiota”.
Ya sabemos que los japoneses son una cultura basada en el respeto por lo que es raro que se insulten. En caso de verse obligados, la magnitud del insulto es equivalente al volumen y el tono con el que es pronunciado, y no al insulto en sí mismo.

2. El idioma nipón tiene 3 tipos de “alfabetos”.
Su escritura se divide en Hiragana (utilizado para escribir palabras japonesas) Katakana (utilizado para transcribir palabras de otros idiomas al japonés) y Kanji (cada símbolo representa una idea o palabra).

25 cosas increíbles de Japón que quizás no sabías

3. Su forma de hablar incluye varios niveles de respeto en las conversaciones.
Los japoneses hablan casi siempre respetuosamente, pero existen varios niveles de respeto. Aunque podríamos dividirlos en 2 grandes grupos (tratar a gente cercana y a desconocidos), existen infinidad de variaciones. Los japoneses no hablarán igual con un jefe directo que con uno superior, con el jefe de la empresa o con un anciano, cada uno tiene su modo especifico y su método para dirigirse a ellos.

4. Los japoneses no tienen nombre para los meses.
Por una cuestión más bien práctica los japoneses se refieren a los meses como “mes uno”, “mes dos”, etc.

5. Hay revistas pornográficas por todos sitios
Aunque está prohibido que se muestren explícitamente los genitales y las penetraciones, puedes encontrar revistas pornográficas en casi cualquier sitio. En las grandes librerías vemos pisos enteros dedicados a revistas hentai (subgénero erótico del cómic manga japonés).

6. La edad de consentimiento sexual en Japón es de 13 años.
Esto significa que, si es consentido, cualquier persona residente en el país nipón puede practicar sexo con otra persona sin que sea considerado violación desde tan temprana edad.

7. Tienen uno de los indices más bajos del mundo de violaciones.
Pues sí, aunque no lo parezca precisamente esta libertad sexual y su educación en el respeto a los demás hacen que no haya casi violaciones.

8. Un tercio de las personas que se casan se han conocido en páginas de citas.
La vida del japonés medio es muy estresante y apenas tiene tiempo para nada. Si a esto le sumamos la poca predisposición a hablar con desconocidos, las posibilidades de encontrar pareja se reducen drásticamente. Por eso utilizan muy a menudo páginas de contactos para conocer a otras personas y, tal vez, entablar una relación.

9. Está mal visto dejar propina en los sitios.
Se considera que si dejas más dinero del correspondiente es que intentas conseguir un servicio mejor, algo así como un soborno.

10. Elogian mucho la comida antes de comérsela.
Incluso consideran de mala educación no repetir varias veces lo buena y deliciosa que está el manjar que están comiendo.

11. Son adictos al trabajo
Esto no pilla a nadie de sorpresa. Muchos de ellos incluso suelen llegar media hora antes de su hora de entrada al trabajo. Algo totalmente incomprensible cuando pueden llegar a tener jornadas laborales de hasta 18 horas casi sin descansos.

12. Existe una palabra específica para la muerte por exceso de trabajo.
Esta palabra es “karoshi” y todos los años mueren unas 10.000 personas en Japón bajo este diagnóstico.

13. Las aceras tienen calefacción.
Bueno, no todas las aceras de Japón, tan solo en grandes ciudades y en el norte del país. esto es para que en invierno no se hielen las aceras. Es curioso, ya que en la gran mayoría de casas no disponen ni de calefacción central.

14. En alguna ciudades hay paraguas gratis.
Existen unos pequeños cubos en las calles donde hay un montón de paraguas. En caso de que se ponga a llover, puedes coger uno de estos paraguas y utilizarlos. Eso sí, en cuanto el cielo se despeje debes dejarlo en el cubo adecuado más cercano.

15. La gente es extremadamente honrada.
Puedes dejar el teléfono en la mesa de un bar y pasar al baño, y nadie intentará robártelo. Incluso si pierdes la cartera hay un 90% de posibilidades de encontrarla intacta y con todo su dinero en el interior.

16. Tienen pena de muerte.
En la mayoría de las ejecuciones de esta sentencia el encargado es el ministro de justicia.

17. Tokio es la metrópolis más segura del planeta.
Con sus bajos indices de criminalidad, en Tokio es normal ver a los niños de 6 años solos en el transporte público.

18. No hay casos de saqueo bajo ninguna circunstancia.
Incluso después de alguna catástrofe o terremoto, a los japoneses no se les ocurre invadir la propiedad de otras personas o robar en los comercios.

19. La policía japonesa es de las más honradas.
No aceptarán un soborno en ningún caso, aunque algunas veces puedan ser un poco permisivos en alguna infracción leve de los turistas.

20. Las relaciones familiares son un tanto raras.
En Japón es considerado un comportamiento normal que un hermano y una hermana apenas se hablen, incluso que no tengan ni su número de teléfono.

21. Las pensiones pueden ser ridículamente bajas.
El sistema de pensiones japonés es, probablemente, de los menos efectivos que existen. Tanto es así que deben de cotizar al menos 25 años para optar a la pensión mínima (que puede llegar a ser de unos 300$) hasta los 40 años para la pensión máxima.

22. Casi nunca invitan a su casa.
Aunque un japonés te diga eso de “pásate cuando quieras” no es más que una formalidad, no esperan que vayas ni realmente tienen intención de invitarte.

23. Se sirve a los hombres primero.
Aunque sea ciertamente un comportamiento machista, en Japón siempre servirán primero a los hombres, vayamos donde vayamos. Además entre ellos se suele servir dependiendo de la edad o estatus social.

24. El teléfono cuenta con un sistema de alerta ante catástrofes.
En caso de una emergencia todo los teléfonos japoneses emitirán un pitido alto en señal de alarma. Después de esto se envía un mensaje explicando qué ha sucedido y la forma de actuar.

25. Los japoneses nunca dicen no.
Si le has pedido algo a un japonés y no te ha dicho clarísimamente que sí, da por sentado que es un negativa. Nunca te van a decir que no explícitamente, pero cuando escuches “haré todo lo posible” en realidad te están diciendo “no lo voy a hacer”.

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