La Virgen de Guadalupe fue el mejor invento de los Conquistadores españoles

“Los aztecas tenían un sistema simbólico muy elaborado y coherente para darle sentido a sus vidas.

Cuando fue destruido por culpa de los españoles, necesitaron algo para llenar ese vació y darle sentido a la Nueva España. La imagen de la Virgen de Guadalupe sirvió para ese propósito”- Patricia Harrington.

Hace unos días los creyentes católicos generaron 600 toneladas de basura durante su camino hacia la Basílica de Guadalupe. Esa cantidad de basura es muy similar todos los años.

Pero hace siglos, millones de personas caminaban largas distancias para poder agradecerle a la Virgen Morena por sus milagros. Inspirados y motivados por su fe, lo hacen como una clase de liberación y por respeto hacia dicha figura. En realidad, ignoran que el suelo en que caminan es parte de sus raíces, y que lo único que dejan a su paso son rastros de basura, desechos que solo dañan el medio ambiente y su ciudad.

Esas personas suelen olvidar el hecho de que sus antepasados fueron asesinados o adoctrinados por los Conquistadores españoles, quienes solo tenían el interés de deshacerse de los “salvajes” nativos y de establecer su religión en la tierra. Las tradiciones, las costumbres y los dioses antiguos junto con sus rituales y su forma de pensar fueron destruidos en unas cuentas décadas para ser reemplazados por nuevos sistemas ideológicos.

Los aztecas creían en distintas deidades como Tezcatlipoca, Tláloc, Quetzalcóatl y Huitzilopochtli, entre otros, pero cuando llegaron los conquistadores, destruyeron por completo las creencias aztecas mezclandolas con elementos del cristianismo.

El pueblo azteca adoraba a una figura llamada Tonantzin, que se consideraba como la “Diosa Madre”, quien era llamada “Nuestra Señora” o “Nuestra gran madre”. Ella se encargaba de darles comida y de mantener todo lo hermoso en el mundo.

Según el autor D.A. Branding, los aztecas solían hacer una peregrinación para Tonantzin en un templo en Tepeyac, a las afueras de la Ciudad de México. Lo que hicieron los religiosos españoles fue destruir esa construcción y reemplazarla con una capilla dedicada a la Virgen María, la “Madre de Jesús”. Los nativos iban a agradecerle a su diosa madre, creyendo que los españoles la habían aceptado.

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