Nadie le daba su asiento a esta abuelita, hasta que un joven punk se subió e hizo algo impresionante

En algunas ocasiones la persona que nos ayuda o que hace algo bueno es la persona de la que menos esperamos algo, justo como le sucedió a esta mujer que se subió a un autobús en Gijón, España, el martes de la semana pasada.

La mayoría de nosotros nos hemos subido a un camión cuando va lleno y sabemos que puede ser algo muy estresante y cansado, especialmente si tenemos la mala suerte de ir cargando muchas bolsas o, en este caso, si hay una persona mayor a la que le cuesta trabajo mantenerse de píe con los jalones que da el camión en las vueltas.

La mujer que nos cuenta la historia comenta que ella se subió al camión cargando muchas bolsas debido a que estaba de mudanza y aprovecha cada ocasión para llevar cosas en su bolsa. Cuando de repente vio como una señora mayor que usaba bastón hizo la parada.

Ella ya estaba hasta el fondo del camión y vio como todos los pasajeros que iban sentados la veían pasar entre las filas de asientos para llegar atrás y quedarse de pie.

A un lado de ellas había dos hombres jóvenes sentados, así que Toni (la mujer que cuenta la historia) les preguntó si uno podía ponerse de pie para que la señora se sentara. De los dos solo uno le contesto y le dijo “cálmese, ya me bajo en tres paradas”.

En la siguiente parada se subió un punk al autobús. Un punk “de libro”, “el punk de mi vida” como ella lo describe, quien siguió caminando hasta el fondo y entendió la escena en un instante.

El punk le preguntó a la señora si “¿no estaría mejor sentada?”, e instantáneamente volteo a ver a los dos hombres sentados y les dijo “Pues estos caballeros tan simpáticos estarían encantados ¿no? Porque si no estuvieran encantados ¡puta mierda!”. En segundos uno de los hombres se levantó y le dio su asiento a la señora.

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