El novio interrumpió la boda y le pidió a la novia que mirara hacia atrás. No podía creer lo que estaba pasando

El día de la boda es uno de los días más importantes y significativos en la vida de dos personas, especialmente cuando ese día no solo sale como lo planeaste, sino que sale mejor de lo que esperabas.

Tener un día de boda mágico es la ilusión de millones de personas que están por casarse, y la pareja de esta historia no es diferente, por lo que el novio trabajó en secreto para darle una gran sorpresa a su novia.

El novio interrumpió la boda y le pidió a la novia que mirara hacia atrás. No podía creer lo que estaba pasando

Mientras los dos estaban parados al frente de la iglesia escuchando las palabras del padre, el novio interrumpió la boda para decirle a su novia que volteara para atrás. Cuando ella lo hizo se llevó una gran sorpresa, estuvo a nada de ponerse a llorar frente a todos sus invitados.

El novio interrumpió la boda y le pidió a la novia que mirara hacia atrás. No podía creer lo que estaba pasando

Está claro que una acción dice más que mil palabras, especialmente si ese detalle viene de alguien especial y sobre todo en el día de la boda.

La novia, Liz, es una bailarina profesional y es maestra de baile. Ella les tiene mucho aprecio a sus alumnos y son parte de aquello que la impulsa a dar lo mejor de ella todos los días. Su novio sabía muy bien eso, por lo que decidió darle una gran sorpresa el día de su boda con la ayuda de sus alumnos.

El novio interrumpió la boda y le pidió a la novia que mirara hacia atrás. No podía creer lo que estaba pasando

Se puso de acuerdo con los niños y sus padres para invitarlos a la boda, pero no era una invitación cualquiera, ya que los niños estuvieron practicando un acto por meses, todo sin que Liz se diera cuenta de lo que estaba pasando.

El novio interrumpió la boda y le pidió a la novia que mirara hacia atrás. No podía creer lo que estaba pasando

Cuando los dos novios estaban en el altar, su novio le pidió que se volteara para ver de dónde venían las angelicales voces que acababan de empezar a cantar. Al descubrir que eran sus alumnos los que estaban cantando no pudo evitar sentir un gran sentimiento que la hizo derramar algunas lágrimas.

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