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La misteriosa flota fantasma de Mallows Bay

La bahía de las Malvas, conocida como Mallows Bay, a las orillas del río Potomac en Maryland, Estados Unidos, se ha convertido en una de las más célebres por una razón alucinante. Y es que justo aquí yace un enorme cementerio de barcos, cuyos restos han permitido la creación de ecosistemas miniatura en las aguas.

La misteriosa flota fantasma de Mallows Bay
Sus dimensiones son impresionantes: se estima que hay en ella alrededor de 200 barcos, que se han estado pudriendo por décadas. Y no se trata de navíos pequeños, sino de grandes embarcaciones, tan inmensas como un campo de fútbol. La mayor parte de ellos datan de la época de la Primera Guerra Mundial, durante la cual las autoridades se caracterizaron por impulsar la industria naval.

La misteriosa flota fantasma de Mallows Bay

La compañía Western Marine and Salvage Company adquirió una flota completa de embarcaciones, aprovechando su inactividad después de la guerra. Su intención era la de fundirlos para aprovechar su metal, pues en los tiempos que corrían, la demanda de dicha materia prima se había incrementado, a la par de abaratarse su costo.


La misteriosa flota fantasma de Mallows Bay

No obstante este proyecto, un incendio terminó con toda la chatarra, desechando la posibilidad de rescatar cualquier material. Algunos de los barcos se hundieron hasta perderse en las profundidades mientras que los más afortunados, siguieron a flote en la deriva.

La misteriosa flota fantasma de Mallows Bay

Si bien se han llevado a cabo múltiples esfuerzos para rescatar varios de ellos, no puede decirse que los resultados hayan sido satisfactorios. Gran parte son actualmente, el hogar de múltiples especies marinas de plantas y animales.

La misteriosa flota fantasma de Mallows Bay

La naturaleza ha hecho lo suyo dejando que la vegetación se apodere de estos navíos en ruinas. Y si echamos un vistazo por medio de Google Earth, nos daremos cuenta de que, a escala, todos ellos no parecen más que un grupo de peces gigantescos hundidos en las aguas esmeraldas de Mallows Bay.

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Esta es la piscina/alberca/pileta en la que todo el mundo sueña con bañarse

Una piscina es una comodidad con la que cuenta cualquier hotel decente, sin embargo, ninguna de ellas puede compararse con la que posee el Hotel Villa Honegg.

piscina hotel villa honegg suiza

Un sitio de ensueño en Suiza de lo más exclusivo, que cuenta con una alberca de ensueño caracterizada por estar climatizada y tener un horizonte infinito, desde el que se pueden apreciar las montañas y el bellísimo lago de Lucerna.

piscina hotel villa honegg suiza

El lugar se popularizó recientemente, por medio de un vídeo de Fabi Gama, una bloguera de Brasil que tuvo la suerte de hospedarse en este lugar.

piscina hotel villa honegg suiza

La grabación, de 38 segundos de duración titulada “Escalera al cielo”, muestra como ella se mete en la piscina bajando por una sofisticada escalera.

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Es tan elegante y precioso, que ya ha tenido 130,000 reproducciones en Facebook, donde fue colocado.

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Cabe mencionar que a partir de ese instante, las reservaciones en este hotel se han incrementado bastante. Sin embargo, hacerse con una no es tan sencillo como piensas. El idílico establecimiento dispone solamente de 23 habitaciones, y una noche de estadía tiene un costo de entre 600 y 1200 euros.

piscina hotel villa honegg suiza

Un precio bastante caro y totalmente justificado. Esta alberca se puede disfrutar durante cualquier temporada del año, incluso en invierno a pesar de la nieve, ya que siempre se halla a 34° grados de temperatura.

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Situada a 1000 metros de altura sobre el nivel del mar, contemplar el paisaje mientras se nada en ella es algo que le quita el aliento a cualquiera.

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Por si esto fuera poco, hay que decir que los dormitorios del Hotel Villa Honegg son un auténtico deleite, con su estilo clásico y moderno al mismo tiempo, ambientado con elementos de principios del siglo XX, sus elegantes chimeneas y las hermosas terrazas, equipadas con todo el confort que un huésped distinguido puede desear.

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Mira lo que Juan Gabriel hizo por este joven, te dejará llorando por varios días

“El Divo de Juárez” sigue dando mucho de qué hablar casi dos meses después de su muerte. Han salido a la luz muchos rumores y noticias que nos hablan bien y mal sobre la vida y la muerte de Juan Gabriel. Pero en este caso no vamos a hablar de un rumor sobre la vida o la muerte de este gran artista, sino que te hablaré sobre uno de los actos más nobles que hizo.

Seguramente en algún momento de tu vida te sentiste muy conectado con la música y con todos tus ídolos musicales, soñando con conocerlos o con poder tocar o cantar como ellos, ya que no cabe duda en que la mayoría de nosotros hemos tenido el sueño de cantar con nuestro ídolo.

Pues, aunque no todos tenemos la suerte de poder cantar con nuestro artista favorito, este joven pudo cumplir su sueño de cantar con Juan Gabriel antes de que el artista pasará a mejor vida.

Esta gran historia sucedió hace un año, cuando Juan Gabriel aún gozaba de buena salud y se encontraba dando un concierto en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México. Mauricio, un joven invidente que vive en la ciudad, fue al concierto para poder escuchar a su ídolo en vivo, cuando de repente su ídolo lo invita al escenario para estar con él.

Tenemos que recordar que Juan Gabriel siempre fue un hombre muy bueno, con un corazón muy grande que se preocupara por hacer felices a las demás personas, además de que siempre disfruto estar cerca de sus fieles seguidores.

Para empezar, el joven agradece que su ídolo se haya fijado en él y que le haya hablado y luego de confiesa que tiene sus discos desde los 4 años. Después los dos comparten el micrófono para cantar juntos “Buenos días Señor Sol” y “¿Por qué me haces llorar?”.

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Nadie apareció cuando toco el claxon, así que este taxista llamo a la puerta y justo cuando abrieron cambio su vida para siempre.

Está claro que el día a día de un taxista de una gran ciudad está lleno de historias muy extrañas e interesantes, ya que al pasar tanto tiempo en las calles y al subir a varios extraños a tu auto puedes presenciar cosas realmente extrañas, aunque de vez en cuando también se pueden ver algunas cosas realmente increíbles.

Nadie apareció cuando toco el claxon, así que este taxista llamo a la puerta y justo cuando abrieron cambio su vida para siempre.

Esto es lo que sucede con los taxistas de la gran ciudad de Nueva York, sus autos amarillos van paseándose todo el día por las calles llevando pasajeros de un lugar a otro.

Pero un día, un taxista recibió una llamada para ir a una dirección determinada. Lo que sucedió cuando llegó, lo toco en lo más profundo de su ser y ha decidido compartir su historia con todo el mundo:

“Me llamaron para ir a una dirección. Como de costumbre, toque el claxon cuando llegue, pero nadie salió hacia el carro. Volví a sonar el claxon, pero aun así nadie salió. Empecé a desesperarme, era mi último cliente del día y estuve a punto de irme, pero decidí quedarme y esperar un poco más. Cuando toqué el timbre, oí una frágil vocecita que me dijo: “Un momento por favor.

Pasó un tiempo hasta que la puerta se abrió y, por fin, salió una persona: era una pequeña anciana. Seguro tenía por lo menos 90 años y tenía una pequeña maleta en la mano. Ahora la puerta se encontraba abierta, podía ver su apartamento y, lo que vi adentro me sorprendió mucho. Parecía como si nadie hubiera vivido ahí en mucho tiempo. Los muebles estaban todos cubiertos por sábanas y las paredes estaban completamente vacías, no había ninguna foto, ningún cuadro, un reloj, absolutamente nada. Lo único que pude ver fue una caja llena de fotos y recuerdos en la esquina de la casa.

Nadie apareció cuando toco el claxon, así que este taxista llamo a la puerta y justo cuando abrieron cambio su vida para siempre.

Me dijo: ¿Por favor joven, podría ayudarme a llevar mi maleta al auto?, por lo que agarre la maleta y la guarde. Después tome a la anciana del brazo y la acompañe hasta el auto. Me agradeció por ayudarla y se metió al taxi y me dio la dirección a la que quería ir, pero me pidió que tomara el camino del centro, la cual era la ruta más larga, pero ella solo me dijo “no tengo prisa, voy camino al hospicio”.

El hospicio es en dónde la gente va a morir, pensé. “No dejó ninguna familia atrás”, me dijo de forma muy calmada. “El doctor dice que no me queda mucho tiempo”. En ese momento apague el taxímetro y seguí mi camino.

Estuvimos conduciendo por la ciudad las siguientes dos horas y me mostro el hotel en el que trabajo como recepcionista. En ese tiempo fuimos a muchos lugares, incluso me mostró la casa en la que vivió cuando era joven.

En algunas calles me pedía que fuera más lento y miraba por la ventana como un pequeño niño curioso. Conducimos hasta la noche hasta que la anciana dijo: “Ya estoy cansada. Ya podemos ir hasta mi destino”. Ninguno de los dos volvimos a decir ninguna palabra hasta su destino.

El hospicio era un lugar mucho más pequeño de lo creía. Cuando pare, dos enfermeras vinieron a recibirnos. Sentaron a la anciana en una silla de ruedas y yo lleve su maleta. “¿Cuánto fue por el viaje?” me preguntó mientras buscaba en su bolso.

“Nada”, le contesté sin pensarlo. “Pero si tú tienes que ganarte la vida”, me contestó. Le dio un fuerte abrazo, me tomo el brazo y me dijo “gracias por hacerme feliz en este viaje”.  

Mi siguiente turno ya había comenzado, pero no quería levantar a nadie, simplemente estuve pensando en lo que habría pasado si me hubiera ido después de tocar el claxon por primera vez. Esta fue una de las cosas más importantes que he hecho”.