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Salió a los 11 años de la sierra Tarahumara sin dinero, comida o ropa, pero ahora es millonario

En el mundo hay muchas historias que sirven de inspiración y una de ellas es la historia de Arnoldo de la Rocha, historia que nos demuestra como el esfuerzo, la constancia y el deseo de superación es suficiente para lograr todo en la vida.

Arnoldo salió de la sierra Tarahumara a los 11 años de edad y consiguió hacerse de una gran vida al crear un negocio en dónde vende uno de los productos más consumidos por los mexicanos hoy en día: Pollo Feliz.

Él era el más grande de 12 hermanos que nacieron y crecieron en Chihuahua, en el corazón de la sierra, en dónde llevaban una vida muy simple y pobre, usando ropa rota y huaraches hechos de piel de vaca. No vio un automóvil hasta los 11 años de edad cuando comenzó a ir a la escuela, pero desde que nació sus padres le enseñaron los valores y la importancia del trabajo.

“En realidad nuca supe que era pobre hasta que conocí a la gente rica, vivíamos muy felices”, comenta Arnoldo de la Rocha durante una de las conferencias que tuvo en Smartspeakers.


Arnoldo afirma que de pequeño pensó que había nacido para ser un campesino toda su vida, que sentía que su disco duro estaba programado para hacer eso toda su vida. Hasta que en el 1975, por necesidad, decidió salirse con un grupo de amigos y 18 mil pesos para comenzar a vender pollos marinados, una receta de su familia. El restaurante de pollos se convirtió en todo un éxito en la ciudad de Los Monchis, Sinaloa.

En el 1980 su negocio ya era todo un éxito y se había expandido hasta 167 ciudades de México. Para el 2000 ya había 800 sucursales de ‘Pollo Feliz’ en toda la Republica de México. En el 2001 comenzo a abrir sucursales en Estados Unidos, comenzando por Tucson, Arizona.

Conferencia Arnoldo de la Rocha – El sueño mexicano

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No te pierdas la Feria del Pulque del 24 al 26 de junio en Ciudad de México

La Feria del Pulque cumple su primer aniversario este mes, por lo que los organizadores tienen la idea de celebrarlo tomando pulque mientras algunas bandas de rock amenizan el evento con un pequeño y divertido concierto. El aniversario de la Feria del Pulque tendrá lugar el 24, 25 y el 26 de junio en el Salón de los Ferrocarrileros.

Como te lo estarás imaginando, estos tres días de fiesta, diversión y mucho pulque, contará con los mejores productores de pulque y cerveza artesanal de la Ciudad de México y de otros estados de la República. No olvides que la degustación de curados o pulque no faltara en el evento, además de que también se hará un lugar para las artesanías.

El evento comienza a las 11 de la mañana, así que puedes asistir desde temprano y comenzaron la diversión, aunque las bandas de rock comenzarán a partir desde las 5 pm, aunque si te quieres quedar a los conciertos tendrás que pagar el acceso VIP a la feria.

No dejes que las siglas VIP te asusten, ya que en realidad se trata de una entrada sumamente barata. El precio del boleto general, con el que obtienes el pase a la feria y una postal conmemorativa, tiene el pequeño valor de $20 pesos, mientras que el pase VIP, que tiene acceso a la feria, un vaso y una postal conmemorativos y pase al concierto, tiene un precio económico de $100 pesos.

medidas recipientes pulque

Si estás interesado en asistir a la feria, tendrás que preregistrarte para poder obtener tu pase sin la necesidad de hacer fila. Puedes encontrar los boletos disponibles en Boletia. Este es un evento al que cualquier amante del pulque no puede faltar, podrás probar y comprar de los mejores pulques que probaras en tu vida.

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La proeza del traslado del fantástico Monolito de Tláloc

La mítica figura de Tláloc, es sin duda una de las más conocidas para todos los mexicanos, que incluso han hecho bromas cuando llega la temporada de lluvias. Y es que no es para menos pues en la mitología mesoamericana, esta deidad era justamente la responsable de proveer de agua a los pueblos y terminar con los períodos de sequía. Hoy, el quinto monolito más grande del mundo se puede visitar en las afueras del Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México.

La proeza del traslado del fantástico Monolito de Tláloc

Pocas son las personas que conocen la historia de esta escultura impactante, misma que fue encontrada en 1889 cerca de la cañada de Santa Clara. En un principio, se pensó que la figura representaba a Chalchiuhtlicue, diosa de la lluvia.

No fue sino hasta 1903 que Leopoldo Batres, uno de los primeros arqueólogos mexicanos, confirmó que se trataba de Tláloc.

En 1964 se tomó la decisión de trasladar el monolito desde el Estado de México hasta la capital, para que formara parte del Museo Nacional de Antropología, que en ese entonces era una construcción reciente. Poco después se iniciaron las excavaciones para poder mover la piedra, para la cual se tuvo que usar un armazón hecho completamente de acero, debido a sus 168 toneladas de peso.

Su llegada a la ciudad el 16 de abril coincidió con una lluvia muy fuerte, que persistió mientras la piedra era remolcada a lo largo del Paseo de la Reforma y le dio a los capitalinos un motivo de celebración.

Y es que la estatua es en realidad la más grande en América de su tipo y se ha catalogado como una de las cinco más grandes que existen en el mundo.

Todavía son varios los mexicanos que recuerdan la lluvia de aquel día, como si la propia deidad de piedra también estuviera celebrando algo.

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Esta mujer llamó a emergencias para pedir una pizza, pero el teleoperador descubrió la verdad

Fue muy extraño para un operador de la famosa línea de emergencias 911, recibir una llamada de alguien que quería pedir una pizza. Al principio creyó que se trataba de una broma, sin embargo no era la primera vez que alguno de los operadores tenía que descifrar llamadas extrañas o encubiertas, debido al riesgo de quienes se encontraban al otro lado de la línea.

Esta mujer llamó a emergencias para pedir una pizza

Con mucha curiosidad, Keith, quien ya no trabaja como operador en el 911 pero recuerda esta anécdota sorprendiéndose todavía, cuenta que decidió seguirle la corriente a la mujer que había llamado y sostuvieron la siguiente conversación.

—911, ¿en dónde se encuentra?

—En el 123 de Main Street.

—¿Qué es lo que ocurre?

—Me gustaría pedir una pizza.

—Señora, está hablando al 911, ¿es esto una broma?

—Sí, lo sé. ¿Puedo pedir una grande con pimientos y champiñones?

Al darse cuenta de la insistencia de la mujer, Keith supo inmediatamente que algo andaba mal, sobretodo cuando ella preguntó repetidas “cuanto tiempo se tardarían en llevar la pizza”. El motivo de su llamada era obvio: estaba con alguien y no podía hablar con claridad.

Rápidamente, el teleoperador confirmó su dirección y le mencionó que una patrulla estaría llegando en pocos minutos. Cuando le preguntó si podía permanecer en la línea con él, la mujer le dijo que no, le dio las gracias y colgó.

Ese mismo día, la policía irrumpió en la casa donde vivía junto a una pareja abusiva, que no la dejaba salir ni comunicarse. Solo le permitió tomar el teléfono para pedir algo de comida. El hombre la había estado golpeando ese mismo día y fue arrestado por violencia doméstica.

Keith menciona que aquella fue la llamada más extraña que le tocó atender mientras trabajaba para el 911, pero reconoce que la víctima fue muy valiente e ingeniosa.