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No te pierdas la Feria del Pulque del 24 al 26 de junio en Ciudad de México

La Feria del Pulque cumple su primer aniversario este mes, por lo que los organizadores tienen la idea de celebrarlo tomando pulque mientras algunas bandas de rock amenizan el evento con un pequeño y divertido concierto. El aniversario de la Feria del Pulque tendrá lugar el 24, 25 y el 26 de junio en el Salón de los Ferrocarrileros.

Como te lo estarás imaginando, estos tres días de fiesta, diversión y mucho pulque, contará con los mejores productores de pulque y cerveza artesanal de la Ciudad de México y de otros estados de la República. No olvides que la degustación de curados o pulque no faltara en el evento, además de que también se hará un lugar para las artesanías.


El evento comienza a las 11 de la mañana, así que puedes asistir desde temprano y comenzaron la diversión, aunque las bandas de rock comenzarán a partir desde las 5 pm, aunque si te quieres quedar a los conciertos tendrás que pagar el acceso VIP a la feria.

No dejes que las siglas VIP te asusten, ya que en realidad se trata de una entrada sumamente barata. El precio del boleto general, con el que obtienes el pase a la feria y una postal conmemorativa, tiene el pequeño valor de $20 pesos, mientras que el pase VIP, que tiene acceso a la feria, un vaso y una postal conmemorativos y pase al concierto, tiene un precio económico de $100 pesos.

medidas recipientes pulque

Si estás interesado en asistir a la feria, tendrás que preregistrarte para poder obtener tu pase sin la necesidad de hacer fila. Puedes encontrar los boletos disponibles en Boletia. Este es un evento al que cualquier amante del pulque no puede faltar, podrás probar y comprar de los mejores pulques que probaras en tu vida.

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El rebozo, una prenda tradicional en México

Si hay una indumentaria que se ha vuelto característica para las mujeres mexicanas, esa sin duda es la del rebozo, prenda que hoy en día no se deja de llevar en muchas circunstancias y que ha alcanzado valores considerables por su elaboración artesanal, en la que intervienen varias personas y se hace uso de un telar de cintura o de pedales.

El rebozo, una prenda tradicional en México

El rebozo es una pieza de forma rectangular, alargada y angosta, con terminaciones de anudados y flecos a ambos lados que son llamados rapacejos. Muchas veces, va adornada también con aplicaciones de chaquira o diseños de rayas.

Sus orígenes no son claros, pues existen varias teorías que explican su aparición en tierras mexicanas. La primera de ellas apunta a que pudo ser una prenda traída directamente de la India, entre otras mercancías, por el Galeón de Manila. Otra sugiere que surgió como versión indígena de las conocidas mantillas españolas; combinando los tradicionales ayates con el mamatl, un lienzo que tanto los hombres como las mujeres usaban para transportar a sus bebés o algunos objetos. Las clases humildes habrían adaptado esta nueva versión con materiales provenientes de España.

Cada rebozo tradicional cuenta con no menos de 7,200 hilos en la urdimbre (a lo largo) y pueden estar confeccionados con distintos materiales según el uso que se les vaya a dar. Así pues, nos encontramos con rebozos de lana, algodón, artiseda o seda, que son los más costosos y utilizados para asistir a eventos de gala.

Una manera práctica de descubrir si están hechos con seda auténtica, es tratar de pasarlos por el orificio de un anillo. Solo los rebozos finos podrán pasar esta prueba sin problemas.

Hoy en día son varios los lugares en México donde se puede adquirir uno de la mejor calidad, destacando el centro rebozero de Santa María del Río, en San Luis Potosí.

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El rastro de Pancho Villa en la Ciudad de México

Pancho Villa se ha convertido en una de las figuras míticas en nuestra cultura, pues aún hoy en día es considerado como un héroe nacional y sus hazañas siguen despertando admiración en todo aquel que estudia su vida. José Doroteo Arango Arámbula era el verdadero nombre de este genial estratega, que fue caudillo del estado de Chihuahua y dirigió la División del Norte en tiempos de la Revolución Mexicana.

El rastro de Pancho Villa en la Ciudad de México

A lo largo de su paso por el país entero, Villa se dio la oportunidad de visitar la capital varias veces, dejando en ella vestigios que en la actualidad son muy recordados.

Hoy recordamos los lugares más emblemáticos que recibieron al general en la CDMX.

  • El Castillo de Chapultepec. En 1911, Pancho Villa viajó a la capital para dirigirse al famosa Castillo de Chapultepec. El motivo era reunirse con Francisco I. Madero, otra de las figuras más importantes en el movimiento de la Revolución.
  • La cárcel de Lecumberri. Al año siguiente de su reunión con I. Madero, Villa fue apresado y enviado a esta emblemática prisión bajo el cargo de insubordinación. Aquí, él hubiera sido fusilado de no ser por las cartas que compartió con el terrateniente y que finalmente lograron su liberación.
  • El Palacio Nacional. En este sitio fue donde el caudillo se tomó la famosa fotografía en donde aparece sentado en la silla presidencial, al lado de Emiliano Zapata. Cuentan que cuando se sentó, se puso a bromear diciendo que sería presidente “por un ratito”.
  • La Calle Francisco I. Madero. Inaugurada en pleno Centro Histórico en el año 1914; fue el mismo Villa quien colocó la placa con su nombre, en honor al entonces fallecido presidente.
  • El Paseo de la Reforma. Al lado de Zapata, Villa recorrió esta larga avenida en donde miles de mexicanos los aguardaban para festejar.
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La proeza del traslado del fantástico Monolito de Tláloc

La mítica figura de Tláloc, es sin duda una de las más conocidas para todos los mexicanos, que incluso han hecho bromas cuando llega la temporada de lluvias. Y es que no es para menos pues en la mitología mesoamericana, esta deidad era justamente la responsable de proveer de agua a los pueblos y terminar con los períodos de sequía. Hoy, el quinto monolito más grande del mundo se puede visitar en las afueras del Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México.

La proeza del traslado del fantástico Monolito de Tláloc

Pocas son las personas que conocen la historia de esta escultura impactante, misma que fue encontrada en 1889 cerca de la cañada de Santa Clara. En un principio, se pensó que la figura representaba a Chalchiuhtlicue, diosa de la lluvia.

No fue sino hasta 1903 que Leopoldo Batres, uno de los primeros arqueólogos mexicanos, confirmó que se trataba de Tláloc.

En 1964 se tomó la decisión de trasladar el monolito desde el Estado de México hasta la capital, para que formara parte del Museo Nacional de Antropología, que en ese entonces era una construcción reciente. Poco después se iniciaron las excavaciones para poder mover la piedra, para la cual se tuvo que usar un armazón hecho completamente de acero, debido a sus 168 toneladas de peso.

Su llegada a la ciudad el 16 de abril coincidió con una lluvia muy fuerte, que persistió mientras la piedra era remolcada a lo largo del Paseo de la Reforma y le dio a los capitalinos un motivo de celebración.

Y es que la estatua es en realidad la más grande en América de su tipo y se ha catalogado como una de las cinco más grandes que existen en el mundo.

Todavía son varios los mexicanos que recuerdan la lluvia de aquel día, como si la propia deidad de piedra también estuviera celebrando algo.