A más 10,000 metros de altura ocurre lo impensable, y entonces un héroe apareció en primera clase

Sij Hemal, un urólogo de 27 años de edad, se encontraba volando desde París hasta Nueva York, cuando una emergencia inesperada se desató en su avión. Se sobresaltó al ver como una azafata aparecía alarmada en el pasillo, preguntando si había algún médico a bordo. Cuando ninguno de los pasajeros respondió, supo que él era lo más parecido a un doctor que podrían conseguir, de modo que preguntó en que podía ayudar.

Fue así que lo condujeron hasta el asiento de Toyin Ogundipe, una mujer nigeriana de 41 años que estaba sintiendo fuertes dolores en la espalda. En un principio, Sij creyó que aquello podría tratarse de un problema renal.

Pero después de un rápido análisis, comprendió que ella en realidad estaba embarazada. Y había comenzado con el parto.

Rápidamente la trasladaron a primera clase, donde tendría más espacio para coronar y Sij, con sus limitados conocimientos y las cosas que tenía a mano, se encargó de traer a ese bebé al mundo de la mejor manera que pudo.


A pesar de su nerviosismo, Toyin declaró que en ningún momento se sintió en riesgo.

“Me relajé, sabía que estaba en buenas manos”, declaró, “hicieron todo lo que una partera habría podido hacer si me hubiera encontrado en un hospital”.

Tan pronto como el avión pudo aterrizar, la madre y su bebé fueron llevados al hospital donde les hicieron los exámenes pertinentes. Todo estaba en orden y ese mismo día les dieron el alta.

El pequeño recibió el nombre de Jake y su mamá quedó muy agradecida con Sij, y con todo el personal de la aerolínea por haberla ayudado en un momento tan urgente.

“Aunque hubo muchas cosas que pudieron salir mal, hicimos lo mejor que pudimos con lo que teníamos a mano”, comentó Sij lleno de satisfacción.

¡Él es un héroe de verdad!

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