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Este multimillonario logró crear una réplica exacta del Arca de Noé

El mito del Arca de Noé es una de las historias más conocidas en la Biblia, ¿imagínate lo que sería conocer un barco de tales dimensiones en la vida real?

Pues es posible y para hacerlo, solo tienes que viajar a los Países Bajos.

Johan Huibers es un conocido multimillonario de Inglaterra, que además de contar con una gran fortuna, se ha hecho famoso por construir un arca de verdad en Dordrecht.

Y es que él, es un hombre muy religioso, que afirma que una vez tuvo un sueño en el que Dios le comunicaba que enviaría una gran inundación a la Tierra y debía salvar a los hombres del pecado. Fue esto lo que le inspiró para llevar a cabo su proyecto.

Por supuesto, no hubo tal desastre natural, pero Huibers creyó en su sueño para inspirar a un gran número de personas sobre la fe en Dios.

La primera arca que construyó salió del puerto de Schagen y tenía 70 metros de largo, además de suponer una inversión de más de un millón de euros. Luego, fue donada a una ONG llamada “Arca de Noé”.


Huibers construyó una segunda arca de proporciones descomunales: 23 metros de altura, 30 de ancho y 131 metros de largo.

En ella hay siete pisos y dispone de comodidades como su propio restaurante y corrales con algunos animales de verdad, como conejos y aves.

El resto, son esculturas de tamaño real de criaturas salvajes. Tiene capacidad para 5,000 personas y pesa más de dos toneladas.

Se dice que los materiales son los mismos que se describen en la Biblia.

Para hacerla, se gastó más de cuatro millones de euros. Desde entonces, miles de personas han viajado a bordo como en el mejor de los cruceros y Huibers ha aprovechado la experiencia para hablarles sobre el amor a Dios.

¿No es impresionante?

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La isla de lujo donde los hombres no son bienvenidos

Hoy en día existen todo tipo de alternativas para quien quiera disfrutar de unas vacaciones. No todo se reduce a playa o montaña: puedes buscar la tranquilidad de un lugar apartado o el bullicio de las ciudades más turísticas, apostar por destinos con amplias ofertas de ocio u optar por viajes con un perfil más cultural. Para la empresaria americana Kristina Roth, sin embargo, faltaba al menos una propuesta más: algo exclusivo para mujeres. Por eso decidió crear SuperShe Island.

El blog Oddity Central nos descubre esta curiosa iniciativa, un paraje situado en la costa de Finlandia y que por ahora sólo ha sido visitado por la propia Roth y personas de su círculo cercano. Las visitas comenzarán en el próximo mes de julio, pero no todo el mundo será admitido. Sólo las mujeres podrán poner un pie en la isla; y en todo caso, necesitarán presentar recomendaciones y recibir el visto bueno del equipo directivo del resort de lujo que allí se está preparando.

Kristina Roth explica que, durante unas vacaciones, advirtió que las mujeres se preocupaban más por los hombres que por ellas mismas. «Cada vez que había un hombre atractivo cerca, veía cómo ellas se ponían barra de labios. Mi idea consiste en que las mujeres puedan concentrarse en sí mismas», comenta. Insiste en que no tiene absolutamente nada contra los hombres, pero cree que SuperShe Island es la única forma de alcanzar los objetivos que tiene en mente.

Fue su pareja, un finlandés, quien le contó que había una hermosa isla a la venta, con una superficie de 3.39 hectáreas repleta de árboles y verde vegetación. Sus padres tenían una propiedad en el mismo archipiélago y sabían que la isla vecina estaba a la venta. Al principio no le prestó mucha atención, pero quedó prendada de ella en cuanto la conoció. Así decidió poner en marcha un proyecto que hasta entonces veía como un sueño lejano.

Diez cabañas perfectamente equipadas para alojar visitantes, una zona de spa, material para actividades de aventura… Roth espera que su propuesta sea del agrado de las féminas. «La apertura de esta isla ayudará a crear un espacio físico abierto durante el año para que las mujeres vengan a recargar pilas», sostiene,«queremos que sea rejuvenecedora, un lugar seguro donde las mujeres puedan reinventarse a sí mismas y a sus propios deseos».

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Las paradas de autobús más insólitas y extraordinarias de la era soviética

Viajar por las antiguas repúblicas de lo que fue la Unión Soviética y descubrir rincones que alguna vez fueron un orgullo para la nación, era una tarea que el fotógrafo Christopher Herwig estaba dispuesto a cumplir con emoción. Anteriormente, durante el 2002, él se encontraba trasladándose en bicicleta de Londres a San Petersburgo.


Nada más cruzas la frontera entre Lituania y Polonia, se encontró con lo que describe como una parada de autobús sumamente extraña.

La preciosa arquitectura fuera de lo común de aquel lugar, fue impresionante para Christopher.

“Fue una linda sorpresa en plena carretera, no me lo esperaba, ni lo buscaba en ese instante”, confesó él.

Durante los tres años siguientes que habitó en Kazajistán, el joven se fue encontrando muchas más paradas de ese estilo sin proponérselo.

Todas eran un regalo para la vista. Y tiempo más tarde, lo inspiraron para buscarlas con propósito y recopilarlas en un libro que se convertiría en un éxito internacional.

Paradas de autobús soviéticas, Volumen 1, fue el título de aquella hermosa publicación, poblada con aproximadamente 200 imágenes que Christopher tomó con su cámara de instantáneas, a lo largo de 30,000 kilómetros.

Él recorría la distancia en taxi, bici, autobús o en coche, maravillándose con los diferentes estilos que la URSS implementó en sus paradas.

“Estos extraordinarias sitios muestran la variedad del arte público en la era soviética y nos brindan una mirada única a las mentes creativas de aquel entonces”, comentó.

Gracias a la difusión de su primer libro, un segundo volumen fue publicado, ilustrando las paradas más remotas en lugares como Georgia y Ucrania.

Algunas son realmente increíbles debido a sus formas geométricas y colores.

La Unión Soviética tal vez haya caído, pero su arte sin duda perdurará en la historia gracias a los esfuerzos de este talentoso fotógrafo.

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Esta isla en Tailandia cuenta con su propio cine flotante

Cuando hablamos de ir al cine, inmediatamente pensamos en una sala oscura y completamente cerrada pero, ¿qué pensarías si te reveláramos que existe un lugar donde puedes disfrutar del Séptimo Arte al aire libre? Y no en cualquier sitio, sino en una isla paradisíaca en medio del mar, rodeado por las aguas y la vegetación de la misma.

Esta isla en Tailandia cuenta con su propio cine flotante

Su nombre es “Archipiélago Cinema” y se encuentra ubicado dentro del islote de Kudu, uno de los más bellos de Tailandia. Se trata de una experiencia única de la que ningún cinéfilo quisiera perderse.

Esta isla en Tailandia cuenta con su propio cine flotante

La isla de Kudu se halla en las aguas del mar Nai Pi Lae y dispone de un enorme lago privado, resguardado por paredes naturales de roca y tres columnas en las que crecen helechos propios de la delta. Aquí, el agua incluso cambia de color, adoptando un precioso turquesa que es fácilmente diferenciable del azul de océano.

Esta isla en Tailandia cuenta con su propio cine flotante

Justo en este sitio, el prestigioso arquitecto Ole Scheeren hizo construir una plataforma modular con asientos y frente a la misma, se instaló una gran pantalla flotante para proyectar películas. Todo fue hecho a base de materiales reciclados y lo mejor, es que el cine se puede desmontar sin afectar el ecosistema, por si en algún momento fuera necesario trasladarlo a un lugar diferente.

Esta isla en Tailandia cuenta con su propio cine flotante

Para llevar a cabo este proyecto, Scheeren y su equipo utilizaron técnicas que aprendieron de los pescadores de langostas tailandeses, ya que ellos son expertos en erigir granjas flotantes para criar a dichos crustáceos.

Esta isla en Tailandia cuenta con su propio cine flotante

Cada vez que el cine de la isla ofrece una función, los espectadores son trasladados en barco hasta sus asientos. Les ha funcionado también que hoy el “Archipiélago Cinema” también está contemplado para ofrecer otra clase de eventos, como conferencias o exposiciones, entre otros.

Esta isla en Tailandia cuenta con su propio cine flotante

¿Te imaginas lo que sería ver una película así?