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Carpintero transforma una vieja furgoneta en una mansión rodante

Con el auge de las casas pequeñas, cada vez son más los proyectos increíbles que se pueden ver en distintas partes del mundo. Uno de ellos es el de Dipa Vasudeva Das, un maestro carpintero que vive en República Checa y ha optado por vivir como nómada en una casita sobre ruedas, pero muy cómoda.

Todo comenzó cuando Dipa consiguió una vieja furgoneta que no prometía demasiado. Al principio, lo único que tenía era la carcasa del vehículo con sus asientos. Pero pronto puso manos a la obra.

Lo primero que hizo, fue proveer a las paredes con un revestimiento de madera. Esto no solo es estético, sino también útil, pues le proporciona a la furgoneta un buen aislamiento contra el frío. Y es que en la ciudad de Praga, donde él vive, los inviernos pueden llegar a ser muy crudos.

Dipa también incluyó múltiples cajones para aprovechar el espacio al máximo, ¡incluso hay sitio para almacenar cosas debajo de la puerta!

Otra cosa que él construyó con sus propias manos fue la estufa, la cual se instaló en un extremo de la camioneta para proporcionarle calor a modo de chimenea.


Añadió una pequeña cocina y un baño con lo más indispensable.

La parte central de la ingeniosa vivienda se transforma a su gusto. Nada más entrar se puede ver una diminuta mesa en la que come y puede tomar el té con sus amigos. Y más allá se encuentra lo que sería su dormitorio, con un colchón para dormir y cortinas.

En la parte de atrás, se permitió incluir un pequeño sitio donde guardar su bicicleta.

El resultado final de este carpintero fue una majestuosa casa sobre ruedas, decorado al estilo asiático. Dipa practica yoga y para él, el uso de materiales orgánicos y contar con un espacio minimalista, eran una prioridad.

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Multimillonario dejó todo para vivir en una cueva. Cuando la veas por dentro entenderás por qué

A muchos nos ha pasado que por tanto ajetreo en la ciudad nos dan ganas de salir huyendo para refugiarnos en un lugar tranquilo lejos de la civilización y la contaminación en donde predomine la naturaleza, sin embargo, a veces por más que lo deseemos simplemente continuamos sin salir en nuestra zona de confort.

Pero ese no fue el caso de Angelo Mastropietro, un exitoso director de una compañía en Australia, quien decidió abandonar su lujoso estilo de vida para vivir en una cueva en Worcestershire, Reino Unido, misma que tenía varios millones de años.

Angelo descubrió dicha cueva en una ocasión en que paseaba en bicicleta y decidió resguardarse en ella tras una fuerte lluvia pero fue hasta varios años después que se le presentó la oportunidad de comprarla, misma que no desaprovechó pues pensó que era una gran idea convertirlo en su hogar y deshacerse de la ciudad.

Fueron aproximadamente 200 mil dólares los que invirtió Mastropietro y muchísimas horas simplemente para la excavación de más de 80 toneladas de roca, además de tener que perforar para lograr acceder a una corriente de agua dulce.

Muchos se preguntaron cómo un hombre tan exitoso, con tanto dinero y una vida envidiable, podría irse a vivir a una cueva, pues vivir bajo tierra no era algo que muchos vieran como ¨normal¨, sin embargo, sus razones iban mucho más allá de cualquier comentarios y es que en el 2007, los médicos le diagnosticaron esclerosis múltiple, enfermedad del sistema nervioso central que provoca que la movilidad se vaya perdiendo.

Esta noticia lo hizo pensar en lo importante que era llevar un estilo de vida más saludable y tranquila, por eso cuando se le presentó la oportunidad de adquirir la cueva, no quiso pensarlo demasiado, su familia lo apoyó desde el primer momento.

Para que la cueva luciera con mucho más espacio, el interior fue pintado de blanco, además, así luciría más luminosa. Cada espacio fue aprovechado al máximo para cubrir todas las necesidades de la familia y que en verdad sintieran esta cueva como su hogar. Incluso construyeron una chimenea dentro de la sala.

Fue necesario contratar a un equipo de electricistas para tener acceso a la luz eléctrica.

En una entrevista, Angelo confesó sentirse muy orgulloso de su nuevo hogar y de la decisión que había logrado, que sin duda esto era una hazaña que recordaría por siempre.

El propósito de este hombre se ido logrando poco a poco pues su salud se ha visto favorecida y los síntomas de su enfermedad se han minimizado. Ahora vive muy tranquilo y feliz junto a las personas que más ama.

¿Qué opinas del hogar de Angelo?

¿Estarías dispuesto a mudarte a una cueva para dejar la ciudad? Danos tu opinión al respecto.

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Esta casa fue construida en 1700 y la acaban de renovar, ¡el resultado es increíble!

Desde que la corriente vintage se puso de moda, cada vez son más las personas que compran propiedades muy antiguas para poder restaurarlas y ganar mucho dinero o bien, vivir con un estilo encantador.

Es el caso de esta pequeña casa que se encuentra cerca del mar, la cual data de la época del 1700 y parece sacada de un auténtico cuento de hadas, con sus blancas paredes de piedra y su techo de paja.

A pesar de haber sido construida hace siglos, se ha conservado estupendamente con el paso del tiempo y recientemente le hicieron una remodelación a los interiores, que hará que te den ganas de quedarte a vivir aquí para siempre.

La primera habitación que salta a la vista es la sala de estar, con su enorme chimenea y los muebles rústicos que ostenta. Esta combinación de estampados, colores y texturas le brinda un efecto muy hogareño, ¿no crees?

La cosa se repite en la habitación principal, donde los dueños optaron por una paleta de blancos y grises para darle estilo.

Los baños, si bien conservan ese estilo campestre y antiguo, lucen impecables y muy contemporáneos gracias a ciertos detalles.

Como la pared con diversos planos y anotaciones que se encuentra detrás de uno de los lavabos.

Gracias a los grandes ventanales que se incluyeron, la luz natural entra a raudales por la casita. Y gran parte de los muebles también son reciclados o restaurados.

La mejor parte sin duda es el jardín trasero, donde puedes desayunar o tomar el té rodeado de un montón de naturaleza. No muy lejos de allí se encuentra una playita privada, rodeada por muros naturales de roca.

Realmente, esta vivienda ha sido restaurada a su esplendor original y el resultado es bellísimo, ¿no te gustaría vivir en un lugar como este?

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La tenebrosa casa de Holland Island

Al oeste de Maryland, Estados Unidos, en medio de la bahía de Chesapeake, podemos encontrar una pequeña isla conocida como Holland Island, la cual cuesta imaginar que alguna vez haya estado habitada. Sin embargo, pocos siglos atrás llegó a albergar a una importante comunidad de pescadores y agricultores.

En 1600, un hombre llamado Daniel Holland se hizo con la propiedad del islote entero. Pronto se asentarían allí algunas familias que fundaron un pequeño pueblo. Para el año 1910, la delta contaba con más de 300 habitantes y múltiples instalaciones.

Había setenta viviendas, una iglesia, una escuela pequeña, una oficina de correos, una asamblea comunitaria y diferentes tiendas.

La principal actividad de la gente de Holland Island, era la pesca de cangrejos, peces y ostras. Contaban así mismo, con una pequeña pero importa flota de embarcaciones para este fin.

Para inicios de los año 20 sin embargo, saltaba a la vista que la vida en la isla iba a ser insostenible.

La erosión estaba afectando los suelos de arcilla, brindando un precario equilibrio a todas sus construcciones.

Aunque se hizo el intento de construir barreras de roca y hundir algunos barcos para frenar el hundimiento, nada dio resultado. Los inquilinos de este territorio comenzaron a marcharse.

Varios de ellos no dudaron es desmontar sus casas para volver a construirlas en tierra firma.

Las construcciones restantes empezaron a caer desde que en 1918, una tormenta tropical asolara Holland Island.

Al final hubo una única casa que quedó en pie, permaneciendo en el olvido hasta 1995, cuando fue vendida al ministro Stephen White por valor de 70,000 dólares.

Su intención era conservar la vivienda, un esfuerzo en el cual invirtió aproximadamente 150,000 dólares en vano.

Durante el 2010, la última construcción de Holland Island terminó de derrumbarse, convirtiéndose en ruinas que fueron arrastradas por el agua hasta mar abierto.