Escuchó risas en el baño, cuando se acercó y miró, supo que tenía que hacer algo…

Esta historia le sucedió a John Russell, un hombre soltero de 30 años que disfruta de sus tardes en el gimnasio y luego de una rica comida en un restaurante, ya que no le gusta cocinar.

Luego de una tarde de ejercicio, Rusell fue a su restaurante favorito con deseos de pedir una sopa de verduras que casi siempre ordenaba en aquel lugar, aunque no sabía que minutos después su tarde se arruinaría por culpa de unos adolescentes.

marcus

John estaba sentado cerca de la ventana y ordenó su comida a los pocos minutos. El restaurante tenía varias mesas ocupadas, por lo que se escuchaban platicas y risas distantes. Espero unos minutos y su sopa de verduras llego a la mesa. Cuando estaba por comer se distrajo por las risas de unos jóvenes, aunque notó que las risas no eran de ninguna mesa.

Al no ver nada continuó con su comida, pero las risas seguían y las escuchaba como si estuvieran a su lado, por lo que se percató que las risas venían del baño, así que decidió ir a ver qué estaba pasando.

interior baño

Cuando entro al baño se quedó asombrado de lo que vio, ya que dos jóvenes se estaban burlando de un anciano que ya no se pudo parar del escusado. Los adolescentes se burlaban de cruelmente del anciano.

Las manos de John comenzaron a temblar, tenía un gran coraje y por un momento tuvo el deseo de enseñarles a respetar a esos niños. Pero a pesar de ser un hombre musculoso y entrenado, se mantuvo calmado.

Los jóvenes le decían al señor que se levantará y que se apurará mientras golpeaban la puerta del baño.

Cuando John se acercó preguntó: “¿Qué ocurre?”, a lo que el señor le respondió que no tenía fuerzas para levantarse y que había olvidado su bastón en la mesa.

John lo levantó, le ayudó a subirse y abrocharse el pantalón, espero a que se lavara las manos y lo acompañó a su mesa. Luego regresó al baño, tomo a los dos adolescentes de la ropa y los azoto contra la pared. Les exigió que le fueran a pedir disculpas al señor o sino serían aplastados por sus puños. Los jóvenes apenas podían hablar, salieron del baño y se disculparon con el señor.

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