La parábola de los lobos, una lección para toda la vida

Esta es una historia que se ha transmitido por mucho tiempo de generación en generación.

No te llevará más de un minuto leerla pero si la analizas con cuidado, vas a recordarla por el resto de tu vida y probablemente también se la cuentes a tus hijos. Porque detrás de una parábola aparentemente simple, se oculta una gran verdad.

La parábola de los lobos, una lección para toda la vida

Cierta noche, un indio muy anciano se retiró con su nieto a ver las estrellas. El niño no lo sabía, pero estaba a punto de recibir una de las enseñanzas más grandes de su existencia. Su abuelo lo miró a los ojos y le dijo lo siguiente:

—Todas las personas mantienen una disputa interminable en su interior: la lucha entre dos feroces lobos.

—¿Dos lobos? —le preguntó el chiquillo, sin entender.

—Así es. Uno es el mal que habita dentro de nosotros. Todos los sentimientos negativos como la envidia, los celos, el resentimiento, el orgullo, la avaricia, la arrogancia, la ira y lo que es peor, la culpa, el miedo y la autocompasión. El otro lobo es el bien, la generosidad, la esperanza, el amor, le alegría, la paz y el deseo de aprender.

—¿Y cuál de los dos gana, abuelo?

El viejo sonrió.

—Siempre va a ganar el lobo al que tú elijas alimentar.

Nadie en este mundo es completamente bueno o malo, son las experiencias las que nos vuelven de una manera u otra. La vida puede ser injusta contigo y puedes elegir enfocarte en ello, guardar odio y envidiar a los demás, poner excusas para hacer el mal o sentirte inferior, por la culpa o los malos momentos.

Pero también puedes optar por tener esperanza, ser optimista y bondadoso a pesar de los problemas, para que el mundo sea amable contigo. Todo está en tus elecciones.

¿Qué decides tú?

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