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Niño envío un obsequio de caridad, a los 11 años, un mensaje de Facebook lo cambia todo

Hay personas que se niegan a creer en el destino. Pero otras tienen historias tan increíbles, que a veces es inevitable preguntarnos si este no estará preparando una sorpresa para nosotros. Justo como la que ocurrió con los protagonistas de esta preciosa anécdota.

Cuando tenía siete años, Tyrel Wolfe, de Idaho, Estados Unidos, participó en una dinámica de su escuela para enviar regalos de caridad a chicos de diferentes partes del mundo. Esta consistía en colocar objetos dentro de una caja de zapatos, tales como juguetes, útiles escolares y productos de limpieza personal. Samaritan’s Purse, una organización humanitaria a nivel internacional, era la encargada de coordinar los envíos.

Tyrel armó su paquete con mucha ilusión, aunque no tenía idea de donde iba a ir a parar. Este resultó ser enviado a Quezon City, una ciudad de Manila, Filipinas, en la que vivía Joana Marchan.


Joana se puso tan feliz al recibir aquel regalo, que escribió una carta de agradecimiento para Tyrel. Desafortunadamente esta se perdió, aunque la pequeña siempre guardó con amor aquel recuerdo. Desde entonces pasaron once años y las redes sociales llegaron para hacer lo que parecía imposible.

Al recordar a aquel niño que había tenido un gesto amable con ella, Joana decidió buscarlo por Facebook. Una vez que lo encontró se hicieron amigos y descubrieron que tenían varias cosas en común, especialmente su fe cristiana.

Luego de un año de enviarse mensajes, Tyrel viajó a Filipinas para pasar diez días y conocer a Joana y todo fue amor a primera vista.

Se casaron en el 2014. Como homenaje a su historia romántica, pidieron a cada uno de los invitados a la boda que enviaran cajas de regalo a través de Samaritan’s Purse para seguir ayudando a otros.

Hoy, los dos están casados y tienen un precioso bebé.

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Huéspedes de hotel ven cómo del agua salen burbujas salvajes, no creen lo que ven cuando ESTO se descubre

Viajar es uno de los mayores placeres que puede tener la gente, no solo por los hermosos lugares que se pueden conocer. También porque de vez en cuando, se puede tener la suerte de presenciar espectáculos únicos en la naturaleza. Eso fue lo que ocurrió a los afortunados turistas que hace poco se hospedaban en Great Bear Lodge.

Este lugar es un hermoso refugio ubicado en Port Hardy, Columbia Británica, con unas deslumbrantes vistas hacia el vasto paisaje que lo rodea. Aquí, las personas se encontraban desayunando al aire libre cuando notaron que algo extraño ocurría.

Primero vieron como un círculo de burbujas comenzaba a formarse en el agua. Inmediatamente se corrió el aviso y varios viajeros se acercaron al muelle para grabar lo que sucedía. En ese momento, un guía que se encontraba presente les indicó que guardaran silencio, pues estaban a punto de presenciar algo único y hermoso.

Un instante después, algunas ballenas jorobadas emergieron a la superficie, saltando y disparando chorros de agua. ¡Era casi como si quisieran lucirse ante ellos!

La escena causó revuelo al ser grabado, fotografiada y compartida en la cuenta oficial de Instagram del albergue, donde los encargados afirmaron que las ballenas jamás se habían acercado tanto.

“¡Qué fabulosa mañana, las jorobadas llegaron justo para el desayuno!”, escribieron en su mensaje, “casi tan genial como ellas, fue la reacción de Marlosha, nuestra guía, quien estaba sumamente emocionada. A nuestros invitados no les molestó ser despertados con esto”.

Lo mejor fue leer los comentarios del resto de los usuarios de la red social, quienes agregaron que ver saltar a las ballenas era una bendición.

Mira el siguiente vídeo y prepárate para asombrarte.

Sin duda alguna este será un recuerdo que los turistas atesoraran para toda la vida. ¿Te imaginas presenciar en persona algo así?

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Mamá frustrada queda atrapada en el tráfico: Entonces ve cartel en la ventana que lo cambia todo

Es un hecho que una de las cosas más odiosas que le pueden ocurrir a cualquier persona, es quedarse atorado en medio de una carretera concurrida. Ahora imagina que además de todo, dicha persona es una madre ocupada que además de hacerse cargo de un bebé pequeño, tiene que llegar a su trabajo temprano por la mañana. El escenario sin duda haría estallar a cualquiera.

Hace poco tiempo, Hailey se vio inmersa en dicha situación. Justo cuando iba de camino a su empleo, con prisa y sin el tiempo de su lado, se topó con un vehículo delante de ella que iba más lento de lo habitual; algo que la molestó al instante.

Pero antes de que pudiera hacer cualquier cosa para mostrar su impaciencia, ella se dio cuenta de que habían colocado un cartel en la ventanilla trasera del auto. Decía lo siguiente: “Aprendiendo a manejar el cambio de velocidades, lamento la demora”.

Enseguida respiró hondo y se tranquilizó.

Este fue el mensaje que Hailey compartió en la página de Facebook, Thoughts, Dots and Tots, justo después de contar su experiencia:

Sabiendo esta información, tuve paciencia con sus lentos cambios de velocidad. Honestamente, lo hacía bastante bien para alguien que sigue practicando. 

Luego me hice una pregunta: ¿Habría sido igual de paciente de no haber visto el cartel? Casi estoy segura de que no. 

No sabemos por lo que pasa cada persona. Nadie lleva carteles con explicaciones de nuestra situación personal. No vemos carteles en la ropa de la gente que digan: “Me estoy separando de mi pareja”, o “Perdí un hijo” o “Tengo depresión” o “Me diagnosticaron cáncer”.

Si supiéramos lo que está pasando cada uno, seríamos más amables con los demás. 

Sin duda su mensaje deja mucho que pensar, ¡no hay que conocer a los otros para mostrar un poco de consideración!

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Compra una cómoda de 125 años en mercadillo: Oye ruido raro y al abrir encuentra lo inimaginable

No todos los días uno tiene la oportunidad de encontrar objetos de enorme valor en los lugares más comunes. Es por eso que el caso de Emil Knodell, un hombre que se dedicó por muchos años a dirigir una empresa de marketing, es tan excepcional. Una vez que se jubiló, Emil decidió dedicar parte de su tiempo a lo que siempre había sido su pasión: buscar antigüedades.

Un día hubo una venta de garaje en su vecindario. Su vecino acababa de morir y estaban poniendo a la venta varias de sus pertenencias. De inmediato acudió para ver si podía dar con algo interesante. Y lo encontró.

Lo primero que sus ojos detectaron fue una hermosa cómoda con encimera de mármol, cuya antigüedad se remontaba a finales del siglo XVIII.

Justo lo que necesitaba para su comedor.

Lo mejor fue que solo tuvo que pagar por ella 100 dólares, toda una ganga para un mueble tan fino. Pero lo mejor estaba a punto de llegar. Justo cuando él y su amigo estaban por meterla en el maletero de su auto, escucharon que algo hacía ruido dentro.

Al revisar bajo el último cajón, encontraron un compartimento secreto que se hallaba lleno de auténticos tesoros, diamantes, joyas, oro, dinero… toda una pequeña fortuna que se había vendido sin saber. Jeff admitió haberse quedado en shock al ver aquellas cosas. Cualquier persona en su lugar no habría dudado en quedarse con cada una de ellas.

No obstante, él no lo pensó dos veces antes de devolverlas a sus dueños.

“Pagué por la cómoda, pero no por los objetos de su interior. Me habría sentido mal por haberme quedado con ellos”, confesó él en una entrevista, “soy un viejo marino e intento siempre hacer lo que es correcto”.

¡Su honestidad es realmente digna de admirar!