La amistad de 25 años entre Hiroyuki Arakawa y el pez japonés Yuriko

No siempre te enteras de historias como la que protagonizan el pez y el hombre del día de hoy, que juntos tienen la más grandiosa amistad. Hiroyuki Arakawa es un buzo que trabaja en el mar de Tatemaya, en Japón, en un santuario para la vida marina. Allí, él no solo hace la función de guiar a los visitantes por un mágico mundo submarino, sino que también se asegura de resguardar el delicado equilibrio que persiste en este ecosistema.

Él tiene más de 20 años trabajando en este lugar y aunque ya cuenta con canas que delatan su edad, continúa sumergiéndose con gusto para visitar a Yuriko, un singular pez cabeza de oveja a quien le encanta recibir sus muestras de afecto.

Nunca antes se había sabido de un pez al que le gustara ser tocado o abrazado, pero parece ser que esta es la excepción.

Los peces cabeza de oveja se caracterizan por tener un considerable tamaño, con un peso de 15 kilos en promedio y un tamaño que puede llegar hasta los 100 centímetros. El color de su piel es gris rosáceo y además, tienen una protuberancia en la cabeza que los distingue del resto de los peces.

El Semicossyphus reticulatus, como se le conoce científicamente, pertenece también a la familia marina Labridae y forma parte de los Perciformes. No es el pez más popular de todo, pero abunda en la China Meridional y en los mares de Japón y Corea del Sur.

Ver como Hiroyuki juega con Yuriko debajo del agua es algo enternecedor, pues el animal lo conoce muy bien y han formado un vínculo que usualmente, solo se ve en humanos con perros, con gatos u otros animales terrestres que consideraríamos más probables como nuestros pequeños amigos.

No obstante, lo que tienen ellos dos es algo maravilloso.

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