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Estación Aurora. El primer hotel espacial de lujo abrirá sus puertas en el 2021

Por primera vez en la historia, una compañía ofrecerá a las personas más acaudaladas del planeta la oportunidad de convertirse en astronautas. La Estación Aurora es el proyecto más ambicioso de la empresa Orion Span y ha sido descrita como “el primer hotel de lujo en el espacio”, proyectado para inaugurarse en el 2021.

El sitio está concebido como una nave modular con capacidad para cuatro huéspedes, más dos tripulantes que se encargarán de operar todo. Quienes se hospeden aquí, orbitarán a máxima velocidad alrededor del sol y a más de 300 kilómetros del planeta Tierra, pudiendo contemplar 384 ocasos y amaneceres, además de hermosísimas auroras boreales espaciales.

De acuerdo con Frank Bunger, fundador de Orion Span y principal impulsor del hotel, este tendrá el tamaño de un jet privado, con sus dimensiones de diez por cuatro metros. Sin embargo, dispondrá de todas las comodidades a bordo.


Parece sacado de una película de ciencia ficción, pero lo cierto es que dentro de pocos años, los primeros afortunados en reservar con la Estación Aurora tendrán la oportunidad de pasar doce días en el espacio exterior. Esto por supuesto, supone el importante desembolso de alrededor de 800,000 dólares por día; más de nueve millones de dólares.

Aun así, se sabe que ya hay plazas reservadas por valor de 80,000 euros; un lujo que muy pocos se podrán permitir en la era tecnológica que estamos comenzando.

Los huéspedes de este particular hotel, además, tendrán que someterse a un entrenamiento previo de tres meses con tal de dominar algunos conceptos, como mecánica de órbitas y entornos presurizados. Esto es indispensable si quieres soportar los procedimientos de despegue y reingreso, que no serán aptos para personas con problemas del corazón.

A pesar de sus costos y riesgos, todo indica que la Estación Aurora será un verdadero éxito.

Más información: www.orionspan.com

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Los gigantescos espejos solares de Rjukan

Rjukan es un pequeño pueblo de Noruega, que yace resguardado en el valle entre las gigantescas montañas de Gaustatoppen. Debido a su particular ubicación en uno de los países más fríos del planeta, la luz del sol no es algo que llegue con facilidad a sus habitantes.

De hecho, prácticamente todas las casas estarían en penumbra la mitad del año sino fuera por el generoso invento que en el 1913, las autoridades hicieron instalar en los montes.

Se trata de tres enormes espejos heliostáticos llamados Solspeil,  que se mantienen mirando hacia la ladera a unos 450 metros de altura desde el centro del poblado. Estos se encargan de reflejar los rayos del sol y reflejarlos hacia las casas, iluminándolas del día y logrando que las personas se beneficien con su energía.

Antes de esto, en el siglo pasado, los habitantes de Rjukan tenían que pasar seis largos meses en la oscuridad, pues de septiembre a marzo era imposible que el sol tocase su territorio con normalidad.

A partir del 2013 este sistema se mejoró con uno mucho más sofisticado, en el cual las computadoras monitoreaban los movimientos del astro rey para aprovechar el ángulo de los espejos al máximo. De esta manera, los mismos se movían cada 10 segundos para iluminar un área de 600 metros cuadrados.

La idea de los espejos se la deben al fundador de la ciudad y experto en tecnologías industriales, Sam Eyde, que comenzó abriendo una fábrica debajo de las montañas.

En 1928, fue él quien implementó además, un teleférico que permitiría que los habitantes subieran hasta la cima de la montaña para tomar el sol. Este vehículo recibió el nombre de Krossobanen y hoy en día sigue funcionando.

A pesar de sus seis meses de oscuridad, Rjukan no deja de ser uno de los sitios más encantadores de Noruega.

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Las misteriosas rocas postales de Madagascar

Nosy Mangabe es una isla que se encuentra en la bahía de Antongil, a solo un par de kilómetros de Madagascar. Se caracteriza por tener una densa vegetación y estar totalmente deshabitada por seres humanos. Aun así, ha llamado la atención de muchos turistas debido a una particularidad que se remonta a cientos de años atrás: sus piedras postales.

Todo comenzó en el siglo XVI, cuando los barcos holandeses transitaban por las aguas del Cabo de Buena Esperanza. Nosy Mangabe era una parada habitual, pues aquí los marineros podían recoger agua dulce en abundancia o recuperarse de las enfermedades de altamar.

Mientras caminaban por la playa, muchos tomaron la costumbre de grabar en las piedras sus nombres, el de los barcos en los que habían llegado y la fecha. Esto dio inicio a un curioso sistema de mensajería que se mantuvo por largo tiempo.

Cada vez que un barco nuevo llegaba a la isla, era seguro que habría una nueva inscripción en alguna de las rocas. Otros marineros además, comenzaron a escribir cartas que metían en lienzos con alquitrán para que fueran impermeables, y luego los enterraban bajo las piedras. Así cuando otros navíos se detenían en la delta podían recogerlas y enviarlas al destinatario.

Para el año 1600 no obstante, la tradición de dejar mensajes decayó al ver que estos no siempre se entregaban.

En la década de los 20 se descubrió un gran número de “piedras postales”, lo que incrementaría la fama del lugar en años posteriores. La exploración más reciente data del 2012, cuando un grupo de investigadores australianos de la Universidad de Flinders, halló más.

Hoy en día, varios museos de Ciudad del Cabo exponen algunas de estas maravillosas piedras mensajeras. Sin embargo, Nosy Mangabe sigue siendo el único punto donde es posible apreciarlas in situ.

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Esta es la grieta que está partiendo a África en dos

Hace pocos días, se hizo viral la noticia de una enorme grieta que había surgido en la región del Valle del Rift, una de las áreas turísticas más importantes de Kenia, en África. Sus habitantes se alarmaron al saber que dicha fisura se iría extendiendo de manera irremediable, hasta separar el continente en dos partes.

Esta ruptura se hizo presente junto con otras grietas de menor tamaño rumbo a Maasai Mara, una hermosa reserva natural, destruyendo en el camino importantes carreteras y afectando las viviendas de cientos de personas.

Justo antes habían tenido que enfrentarse con una dura temporada de sismos, lluvias e inundaciones.

Aunque esto parece el fin del mundo para la población africana, los geólogos han apuntado a que lo que ocurre es perfectamente normal, y que faltan todavía millones de años para que el continente termine de separarse por completo.

Mientras tanto, varias comunidades han sido evacuadas para que puedan instalarse en sitios más seguros, dejando atrás sus hogares. Las autoridades están conscientes de que necesitan planificar con sumo cuidado sus próximos caminos y construcciones, pues la fisura ha modificado abruptamente el terreno.

Algunas casas han tenido que ser demolidas, obligando a sus propietarios a salvar lo que puedan de entre los escombros, incluso ladrillos y otros materiales de construcción.

David Adede, uno de los geólogos expertos que están al tanto de lo que ocurre en la zona, advirtió a la gente que debía mantenerse alerta ante las lluvias, ya que una precipitación puede hundir la tierra provocando accidentes.

Desde la aparición de esta gigantesca grieta en África, las redes sociales no han parado de inundarse con fotos de la falla; incluso varias personas se han atrevido a tomarse selfies en medio de la fisura, que es en sí un espectáculo impresionante. El planeta, al igual que nosotros, nunca deja de cambiar.