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Se inaugura en España un espectacular parque de cielo oscuro

Será el primero en su tipo a nivel internacional y un sitio ideal para observar las estrellas. La localidad de Albanyà, en Girona, España, acaba de inaugurar su primer parque de cielo oscuro con la colaboración de la Asociación Internacional Oscura. Dicho sitio abre sus puertas justo después del observatorio que se instaló en la misma región, durante el 2017.

Con estas instalaciones, el gobierno pretende impulsar el turismo astronómico, aprovechando las condiciones naturales de las que dispone el terreno.

Esteve y Pere Guerra, quienes dirigen el campamento de Bassegoda Park, son los responsables detrás de este innovador proyecto, que además tuvo vital importancia en la disminución de la contaminación lumínica. Hoy están a cargo del observatorio astronómico y han recibido a miles de personas interesadas en descifrar los secretos del universo.

Cabe mencionar que la institución ha sido dotada con equipo de última generación, disponiendo del telescopio de mayor tamaño en la comunidad. Empresas expertas en el ámbito aeroespacial han puesto todo de su parte para colocar sus innovaciones al alcance de la gente.


La iniciativa además, será beneficiosa para múltiples escuelas que tienen un convenio educativo con Bassegoda Park.

Por si fuera poco, el lugar también ha ayudado a preservar más del 30% de las áreas naturales existentes, pues desde el principio se buscó erigir un prado que fuera respetuoso con el Medio Ambiente.

El parque de Girona ha sido reconocido con un certificado Starlight, que garantiza un cielo de la mejor calidad para observar las estrellas. Las impresionantes fotografías divulgadas por las redes sociales, dan fe de los hermosos paisajes celestiales que es posible observar en este lugar del mundo.

Actualmente el precio por entrada se ha fijado en dieciocho euros para adultos, mientras que ancianos y estudiantes pagarán solo quince. Todos los niños de seis años o menos pueden acceder gratis.

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Todas las casas en las Bermudas tienen escaleras blancas en el techo y la razón te sorprenderá

Las Islas Bermudas son muy conocidas por encontrarse en medio del mar Atlántico y no disponer de ríos ni lagos internos. Esto, por supuesto, podría aparentar ser un inconveniente cuando se trata de conseguir agua potable para sus habitantes, que por cierto, se encuentran regidos por las legislaciones británicas. No obstante la población ha desarrollado un ingenioso sistema que lleva años funcionando a la perfección.

Todas las casas construidas en el territorio, se caracterizan por estar pintadas con tonos claros y tener techos escalonados, como si hubiera pequeñas escaleras en el tejado. Es gracias a ellos que las personas pueden recolectar agua de lluvia sin desperdiciar una gota.

Cada escalón funciona haciendo correr el líquido más despacio, para hacerlo caer en canaletas donde es almacenado.

En el subsuelo de cada vivienda, hay enormes tanques en los que las familias pueden hacer su recolección para abastecerse con agua potable. Como son autosuficientes, no tienen que pagar impuestos para instalar cañerías en las calles.

Las primeras generaciones que vivieron en el archipiélago diseñaron este método, que a día de hoy continúa usándose sin problemas.

Sin embargo, en la actualidad no es la única forma que tienen para conseguir el preciado líquido. Como la población en las Bermudas ha incrementado, los cálculos de sus depósitos subterráneos han sufrido importantes modificaciones.

Por suerte también cuentan con plantas desalinizadoras para transformar el agua que extraen del mar. Hay seis de ellas en total en toda la delta y a diario producen más de 13,000 litros cúbicos para la gente.

Como curiosidad, las Bermudas son las únicas islas del Caribe que han implementado el método adicional de los techos escalonados para ahorrar agua. Todas las demás tienen que potabilizarla con plantas que remuevan la sal. Tal vez no les vendría mal implementar este método tan ecológico.

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Este hombre vive solo en una remota isla de Alaska

Zach es un hombre de 29 años de edad, que nació y se crio en el lejano Japón.

A los 23 años decidió hacer un cambio radical en su vida y fue así como se trasladó hasta Marble Island, una isla solitaria de Alaska donde pareciera que la civilización ha quedado muy atrás.

La delta está rodeada por grandes árboles y abundante vegetación, en medio de un ambiente que suele ser nebuloso y frío.

Anze Osterman, un reputado fotógrafo, pasó un mes entero conviviendo con él para retratar las maravillas que ha encontrado en un sitio tan insólito.

Aquí, Zach conoció a una familia de agricultores de ostras con la cual trabaja hasta la fecha.

Todos los días se reúnen para salir a navegar en sus botes y el joven se encarga de asistirlos con un trabajo pesado, pero satisfactorio.

Una de sus actividades favoritas cuando no está checando las ostras, es pescar.

Y él sabe mejor que nadie que en Marble Island un hombre experto puede conseguir peces hermosos para darse un banquete.

Estos animales forman buena parte de su alimentación, ya que como te imaginarás, no es que haya supermercados en un sitio como este. 

Es tan remoto que la única forma de llegar es en hidroavión o barco. No tienen carreteras, ni teléfonos, mucho menos Internet.

A menudo también se pueden ballenas y osos que nadan en las cercanías.

La casa de Zach es una cabaña muy sencilla que se encuentra en medio del bosque.

Es un lugar modesto en el que él tiene que ocuparse de todo, pero a juzgar por su rostro tranquilo, esto no le molesta.

Para muchos, la vida de Zach probablemente resultaría aburrida y hasta triste, pero lo cierto es que él es feliz viviendo como un ermitaño.

¿Te atreverías a vivir como él?

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Los coloridos campos de Palouse en Washington

Palouse es una región que se encuentra en la parte noroeste de los Estados Unidos, entre el lluvioso estado de Washington, Idaho y Oregón. Aquí, la principal actividad de sus habitantes es la agricultura, pues el suelo es muy rico en nutrientes y fértil para producir diversos cereales y legumbres.

No obstante, esta no es ni de lejos la razón por la cual la pradera se ha hecho tan famosa en el país y más allá.

Explorar Palouse es literalmente como entrar en otro mundo. Su superficie de 3,000 millas cuadradas se encuentra poblada por grandes dunas de pasto que debido a su textura y color se han ganado la admiración de miles de visitantes. Entre ellos, fotógrafos y amantes de lo visual.

El origen de estos montículos se remonta a siglos atrás, durante las glaciaciones que alguna vez tocaron esta tierra. Este fenómeno sopló desde las llanuras glaciales, provocando depresiones de distintos tamaños en el suelo.

Las pendientes más pequeñas tienen entre 5 y hasta 130 centímetros de profundidad, mientras que las más altas se pueden extender por metros. Es muy raro encontrar un solo trozo de tierra uniforme en Palouse.

Antes de la llegada de los colonos europeos, la hierba era muy abundante en esta región, pero con el crecimiento de la agricultura intensiva y prácticas como el pastoreo, se modificaron los pastizales. Hoy en día, este se considera uno de los ecosistemas más precarios de los Estados Unidos, pues sus pastos han decrecido considerablemente.

Algunas de las fotos más célebres de Palouse han sido tomadas por fotógrafos como Chris Froelich y Ryan McGinty. Aquí puedes ver las más hermosas; incluso antes de que el prado perdiera todo su esplendor.

Como curiosidad, una de las imágenes tomadas en esta colorida pradera fue por muchos años, un fondo de pantalla icónico del sistema operativo de Microsoft.