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10 cosas que las mamás mexicanas hacen diferente a las de Estados Unidos

No cabe duda de que la maternidad entre México y Estados Unidos se puede vivir de maneras muy distinta, y el mejor ejemplo de ellos, son las costumbres varias que las madres en varios países suelen manejar de un modo diferente.

Si no nos crees, tan sólo échale un vistazo a las que recopilamos enseguida:

1.- Planear la fiesta del primer año. En México es tan obligatoria como la del bautizo, la comunión, la confirmación, los XV años, el día en que el niño o la niña obtuvo su licencia de conducir y demás… la fiesta nos encanta y encontrar un pretexto es lo de menos, pero nunca puede faltar. Y obviamente, con pisto.

2.- Dormir con los niños. En Estados Unidos, este asunto es algo serio, casi tabú. No muchos ven con buenos ojos que los hijos pequeños duerman en la misma cama que sus madres; varios pediatras incluso cuestionan a las mujeres respecto al tema. Pero para las mexicanas por el contrario, es natural permitir que ellos duerman a su lado hasta cierta edad.

3.- Aliviar enfermedades. Todas las madres del otro lado confían solo en los médicos para aliviar hasta un resfriado, pero una buena jefa mexicana, sabe como usar hierbas e ingredientes caseros para curarlo todo. Desde la gripa hasta una inflamación.

4.- Hacer sesiones fotográficas. A las mamás estadounidenses les encanta hacerlas para cada ocasión, desde Navidad hasta Pascuas, fotos de verano, de la escuela, de festivales y demás. En México no es tanto así; es más, las sesiones a veces ni se hacen a menos que sea para algún documento de la escuela.

5.- La comida. Otra cosa en la que las mamis mexicanas son expertas, es en preparar sabrosas comidas caseras y muy elaboradas, como moles, arroces, sopas, frijolitos y múltiples guisados que nos abren el apetito. Eso no es tan común en Estados Unidos, donde las comidas que se preparan rápido y sin muchos ingredientes, son las preferidas por las familias.

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6.- El café y el refresco. En Estados Unidos se sorprenden de ver como muchos niños pequeños (alrededor de un año) toman Coca Cola y otros refrescos. En México, lo hacen al saber que haya también hay infantes que toman café. Costumbres muy distintas que obedecen a los antojos de los más chiquitos.

7.- Las niñeras. Las madres de Estados Unidos piden las mejores referencias para contratar una nannie, les revisan sus documentos, les piden que sepan CPR y técnicas varias para tratar con niños. Para las mexicanas es más fácil recurrir a dejarlos con la mamá, la tía, la suegra o algún otro familiar. Nada como tener esa confianza.

8.- Seguridad en los coches. Las madres y padres estadounidenses pueden ir a parar a la cárcel, por el simple hecho de no transportar a sus bebés en un car seat especial dentro del auto. Si bien en México esto no es obligatorio, tal vez debería, para prevenir más accidentes.

9.- La hora de la siesta. Para las mamis estadounidenses, el bed time es algo sagrado y por ahí de las siete de la tarde, ya están mandando a dormir a sus niños sin excusas. En México los pequeños pueden durar despiertos hasta las diez u once de la noche. Y aún es temprano para muchas madres.

10.- El día de Reyes. Sabemos que en Estados Unidos esta es una tradición inexistente, lo cual es una pena. Para las mamás mexicanas, no hay nada como ver la emoción de los niños el 6 de enero, con sus regalos y su deliciosa Rosca de Reyes, acompañada de un buen vasito de chocolate o atole.

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10 frases que son la peor pesadilla de toda madre mexicana

Son a todo dar, amorosas, sabias y multifuncionales, pero su paciencia tiene un límite y cuando los críos no saben como comportarse, o aún peor, que es lo que no deberían decir, la chancla pasa de ser una amenaza al más terrible de los castigos.

Por eso, he aquí diez frases que deberías evitar decirle a tu progenitora si aún estás chavito, y si ya no lo eres tanto, probablemente no te deparen muy gratos recuerdos:

1.- Sí, ahorita. Tu madre y tú tienen conceptos muy distintos del “ahorita”. Para ti es un lapso de tiempo que puede comprender hasta siglos. Para ella, es de inmediato, no importa si está tu programa favorito o el juego está llegando a la mejor parte.

2.- Regreso a las X horas. Si dijiste que volvías a las 10:00 en punto, son las 10:00 en punto. No vale que llegues ni un minuto más tarde, porque tu mamá ha estado todo el tiempo con el Jesús en la boca. Ahora que si te demoras hasta las 2 de la mañana y encima bebiste con tus cuates, mejor ni te molestes en regresar sino quieres que te reciba con el cinturón en mano.

3.- Tengo que hacer una maqueta. No es la frase en sí, si no el momento. ¿La mencionaste saliendo de la escuela? Excelente. Pero si lo hiciste a las diez de la noche del domingo, cuando la tarea era para el lunes por la mañana, mejor prepárate para sufrir.

4.- Es que el maestro está en mi contra. No es culpa del maestro que seas un burro, es lo que seguramente te ha de contestar ella, si es que no recurre a la clásica amenaza de “mandarte a vender dulces al semáforo o bolear zapatos”, su vuelves a reprobar matemáticas.

5.- ¿Otra vez vamos con mi tía/abuelita/peluquero/etc.? Entre las obligaciones irrevocables de los hijos, se encuentran el ir cierto número de veces con esas parientes que los atosigan a besos y los obligan a compartir con sus primos, que son delincuentes en miniatura. Las visitas interminables a la peluquería, a comprar zapatos y útiles, entre otras, también entran en el paquete.

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6.- Se me perdió el tupper. Los tuppers de las mamás son una de sus más preciadas posesiones, tan necesarios para mandar el lunch como se debe o guardar tantos guisados para recalentar. Regresar sin ellos a casa, es imperdonable.

7.- Ya no quiero. Si hay una cosa sagrada para las mamás en México, esa es la comida, que sirven en abundancia a sus vástagos. Y cuidadito con rezongar o decir que estás lleno, porque eso no es algo que decides tú. Se puede encargar de persuadirte de diversas formas, desde amenazándote con no dejar que te pares de la mesa hasta usando chantaje emocional, (“¡cuántos niños que no tienen que comer!”).

8.- Que vaya mi hermano. Si ella hubiera querido que fuera tu hermanito, lo habría mandado en primer lugar. Pero como eres un flojonazo, lo más probable es que tengas que aguantar un zape guajolotero con regañina incluida, en cuanto ella se dé cuenta de que lo mandaste por las tortillas o la leche.

9.- El dinero se me cayó. Y si después de todo decidiste ir, pero te distrajiste en el camino y al llegar a la tienda, no tienes las monedas o los billetes que te dio… que Dios se apiade de tu alma.

10.- Todo tipo de groserías. Ella las puede decir cuando se enoja y hasta cuando te regaña. Tú no, porque tú eres un niño bien. Y cuidado si escucha a tus amiguitos diciéndolas, porque te prohibirá juntarte con ellos.

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10 cosas que son especialidad de las madres mexicanas

Admítanoslo, no hay nadie como las madres en México que tan bien conocen a sus hijos.

Puede que nos hayan pegado con la chancla un par de veces u obligado a ponernos suéter en un día primaveral, solo para que a ellas no les diera frío.

Sin embargo, en otras cosas han sido y siempre serán las mejores, como las que ves a continuación:

1.- Su exactitud meteorológica. No importa que este el sol a todo lo que da. Si ellas dicen que lloverá, seguro se suelta el aguacero y si dicen que hará frío, también. Así que olvídate de las apps meteorológicas y llévate el maldito suéter o paraguas.

2.- Aliviarte con todo tipo de remedios caseros. ¿Para que ir a la farmacia si ellas saben que hierba es mejor para cada dolencia? Infusiones hechas en casa, sopas, ungüentos y diversas preparaciones, han sido siempre su fuerte para curar desde una gripe hasta ronchas.

3.- Curarte la cruda como nadie. Y para los más grandecitos a los que les gusta irse a parrandear por ahí, nada como los sabrosos chilaquiles o huevitos en salsa o verde roja que les preparan sus progenitoras… después de gritarles como se debe por andar de briagos.

4.- Darse cuenta de cuando dices mentiras. No vale de nada intentar burlar a una mamá mexicana. Puedes hacerlo con tu padre, tus hermanos o amigos, pero cuando la mires a los ojos e intentes hablar, sabrás que tu teatrito llegó hasta ahí.

5.- Hallar objetos perdidos. “¿Y si voy y lo encuentro, qué te hago?”, es la frase lapidaria con la que más de una nos amenazó, antes de rescatar esas pertenencias que creíamos que nunca más íbamos a ver, de las profundidades de nuestras mochilas o el desastre que teníamos en el cajón.

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6.- Persuadirte con su sapiencia en leyendas urbanas. Desde el señor del costal hasta la Llorona, nuestras mamás bien podrían escribir su propia antología con todos esos siniestros personajes, a los que usaban sin consideración para mandarnos a dormir o lograr que nos portáramos bien.

7.- Hacer sopita aguada. De fideos, estrellas, coditos o la figura de tu elección. Ese saborcito del caldo en tan conocido manjar, ha sido perfeccionado por cada una de ellas, a su manera.

8.- Armar los mejores disfraces. Ningún personaje es demasiado para una madre armada con papel crepé, pompones, resistol y diversos materiales de papelería a la hora de caracterizar a su retoño. Desde próceres como Miguel Hidalgo hasta sujetos más populares como Batman, ¡nada se les escapa!

9.- Decirte de diversas maneras conforme a su humor. Eres su m’hijito cuando está de buenas y su m’hijo cuando las cosas andan tranquilas. Pero si te llama Miguel, es que algo hiciste y lo sospecha. Si te dice Miguel Alonso, es que ya lo descubrió. Y si te llama con un “¡Miguel Alonso González!”, es que ya te cargó el payaso, definitivamente.

10.- Y en fin… tener la razón en todo. Lo que mejor les sale es no equivocarse nunca… así que no las contradigas.

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Así se hace enojar a una madre mexicana

Las madres mexicanas son legendarias no solo por sus amorosos cuidados, sino también por su temible ira. Claro que a los hijos nos encanta provocarlas haciendo uso de nuestras mejores artimañas. Estas son las mejores maneras de lograrlo:

Osa defenderte de ella. Pero no digas que no te lo advirtió, si metías las manos o te ponías a reclamar, ya sabías la que te esperaba.

Nunca recuerdes anotar tus tareas. Si quieres ir más lejos, acuérdate de esa maqueta del sistema solar que tienes que entregar al día siguiente, justo a las diez de la noche.

Haz desorden en las casas ajenas. Cáete, rompe algo, si puedes también “ten un accidente”.

También sirve caerte cuando te trae agarrado de la mano. Las mamás en México no soportan reconocer que las puede vencer la gravedad.

Tírate al suelo y haz un berrinche para hacerla ver como mala madre. Cuantas más personas estén mirando mejor, la escuela o el supermercado son excelentes sitios para esto.

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Deja tu suéter en la escuela. Es mejor cuando se te pierde a pesar de llevar tu nombre bordado en él.

Muestra preferencia por tu abuelita. Pero no por su mamá, sino por su suegra. Al fin y al cabo, su especialidad es alcahuetear a los nietecitos.

Mánchate la ropa. Pero recuerda que debes hacerlo con algo muy difícil de limpiar, cuanto más sucio mejor.

No te acabes el lunch que te hizo con tanto cariño. Deja la mitad del sándwich o la torta, o si eres bueno negociando, véndelos. Puntos extra si pierdes la lonchera o tu bolsita de plástico.

Compara su comida con la de otras mamás. Nada como decirle que a la mamá de Pepe le queda mejor la sopa de coditos, para encender su ira.